El baloncesto panameño mira al futuro
El baloncesto panameño mira al futuro
El reciente triunfo del Colegio Abel Bravo de Colón en los Juegos Estudiantiles Centroamericanos del CODICADER 2026 no solo representa la conquista de una medalla de oro para la delegación panameña; reafirma, además, la vigencia del talento deportivo que germina en las canchas de nuestro ámbito escolar. Ver a un grupo de jóvenes colonenses dominar el tabloncillo regional con disciplina, garra y un estilo de juego depurado demuestra que la pasión por el baloncesto sigue latente en las entrañas de la Costa Atlántica.
La provincia de Colón vuelve a alzarse como una cantera inagotable de atletas de alto rendimiento, confirmando que la materia prima existe y responde con creces cuando se le brinda la oportunidad competitiva.
Sin embargo, esta coronación en el CODICADER no debe ser vista simplemente como un festejo efímero o una estadística más para la vitrina escolar.
Estos muchachos representan la generación de relevo de la Selección Nacional, los futuros referentes que mañana vestirán la camiseta absoluta en eliminatorias continentales y mundiales.
Es aquí donde la Federación Panameña de Baloncesto (FEPABA) debe asumir un rol protagónico e inmediato. Estamos en el momento justo para estructurar un plan de trabajo a largo plazo.
El ente federativo tiene la responsabilidad histórica de brindar seguimiento técnico continuo, concentraciones periódicas y roce internacional a estos atletas para asegurar una transición fluida hacia el nivel profesional.
Es el momento de potenciar las categorías juveniles a nivel nacional. La inversión en infraestructura, la capacitación de entrenadores de base y el fortalecimiento de los torneos colegiales deben ser prioridades indiscutibles.
Si respaldamos hoy la determinación del Abel Bravo y la gestión de la FEPABA en las bases, el relevo generacional de nuestro baloncesto estará plenamente garantizado.