dia-d
Mamá y la patria
- Publicado:
Pedro Crenes Castro (Especial) / -Tengo conmigo, como un suvenir del pasado, los dos álbumes de “Esta es mi patria”.Quizás los más jóvenes siquiera hayan oído hablar de ellos.Fueron unos álbumes que aparecieron a principios de los setenta en los que se repasaba toda la historia patria.Me los traje a Madrid para traerme un trozo de la historia de mi familia, cuando los tiempos eran buenos.Al mirarlos, siempre veo a mi mamá pegando las figuritas con paciencia, exponiéndose a la historia de nuestra tierra.Paso las páginas y me pregunto qué habrá pensado al pegar la figurita del polvorín, o la del cerro Ancón cortado por la mitad y con un inmenso tanque de agua en su interior.Mamá y la Patria.Recuerdo a mi mamá conversando con mi abuelita Chela de política, o leyendo los tratados, preparando a conciencia el plebiscito.Recuerdo como contaba sus vivencias del 9 de Enero y la siento todavía caminar conmigo hasta la Catedral Metropolitana y esperar una larguísima fila para pasar por delante, unos segundos eternos, del féretro cubierto con la bandera panameña de Omar Torrijos o a mi lado, cuando pasaron por delante de nosotros los restos de Arnulfo Arias.Mamá y la Patria.La veo desde la distancia del recuerdo y en la lejanía de los kilómetros, llevándonos al Museo del Hombre Panameño o a los desfiles patrios para que nos fuéramos empapando en esto de ser panameños.La veo haciendo patria criando a sus hijos cerca del respeto a las instituciones pero oponiéndose a lo que no veía correcto, sean Generales, presidentas o presidentes, sean perredistas, panameñistas o de cualquier signo.Mamá, espíritu libre.Mamá y la Patria.Estuve unos días en Panamá hace unos meses y la vuelta a estos dos amores me hacía falta.Volví a llenarme de recuerdos, vencí olvidos, restauré cariños.Tener a tu mamá cerca es una sana costumbre que no hay que perder por muy lejos que uno se encuentre.Conversar con ella por teléfono está bien, pero verla de cerca, darle un beso, abrazarla y percibir su amor intacto a pesar de todo, reconforta mucho, sana heridas, restaura.Con la patria pasa más o menos igual.Al acercarse a ella, uno reconoce los viejos vínculos, recuerda las viejas costumbres y vuelve por la senda de la memoria para encontrar al niño que uno fue.Y entonces te das cuenta de todo lo que hemos avanzado y de todo lo que nos queda por hacer.Esos dos álbumes los veo ahora con mis hijas, pequeñas medio panameñitas que no conocen Panamá, pero que reconocen su bandera allí donde la ven.Les voy contando de aquel valiente paisito que cabe bajo la sombra de su propio pabellón como nos canta Miró.Repaso las figuritas y el viaje por nuestra historia me acerca a mi mamá, me la devuelve en la serena seguridad de lo que fue nuestra familia, pegándolas, levantando la vista para vernos crecer, devolviéndola al álbum para seguir coleccionando los pedacitos de esta historia nuestra tan grande.Y ahora somos adultos, pero el amor de mi madre sigue siendo el mismo.Se atrevió, esa valiente panameña que me trajo al mundo (como tantas otras, como la tuya) a seguir a pesar de todo, a no detenerse a pesar de los golpes.Consiguió criarnos y enseñarnos a caminar derechos por senderos retorcidos.Mamá y la Patria para siempre, los dos amores que tantas cosas significan, que tantas cosas bellas son.Visiten a su mamá, ustedes que la tienen cerca.Yo voy a llamar a la mía para conversar con ella desde Madrid.Los que ya la tengan en la gloria no dejen que las lágrimas les venzan, recuérdenla, hagan que su memoria se enorgullezca de sus pasos.Hoy es uno de esos días para volver a ser niños, para acercarnos a las mejillas benditas de esas mujeres valientes con un beso.