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Rubén Blades: «El jazz no le pertenece a nadie, igual que la salsa»
El cantante panameño, autor de éxitos como 'Pedro Navaja', abre mañana en Vitoria una gira por España en la que se despedirá de la salsa.
Redacción / @PanamaAmerica - Actualizado:
Rubén Blades: «El jazz no le pertenece a nadie, igual que la salsa»
"La vida te da sorpresas", dice Rubén Blades, y al fondo parece que asoma su Pedro Navaja, herido de muerte con un disparo en el estómago. La vida de Rubén Blades (Ciudad de Panamá, 1948) es una sorpresa en sí misma, tan rica, tan variada, tan plena. Músico, abogado, político, pintor, paleontólogo, cineasta, el ‘rey de la salsa intelectual’ aterriza en España con la que, según anuncia, es su última gira en el género. “Quien quiera escuchar estas canciones por última vez en directo tiene que pasarse por los conciertos”, avisa. El primero llega mañana mismo, en el Festival de Jazz de Vitoria/Gasteiz, y después cantará en Madrid (17 de julio), Barcelona (19), Tenerife (21) y Las Palmas (22). Pero Blades, que ha ganado catorce premios Grammy, no se retira de la música, ni mucho menos de la vida. “Simplemente, llega un momento en que no se da cuenta de que tiene más pasado que futuro y es entonces cuando hay que asumir lo que nos queda y ordenar el tiempo porque cada año se eliminan posibilidades”, explica. En sus citas, el artista panameño testará acompañado por Roberto Delgado & Orquesta y tocará un repertorio elegido para la ocasión con temas que “muestren la sonoridad de la banda y las etapas por las que ha pasado”. Además de ‘Pedro Navaja’ estarán otras composiciones como ‘Plástico’ o ‘Discusiones’. La discusión sobre qué hace un concierto de salsa dentro de un Festival de Jazz como el de Vitoria no le pilla de nuevas a Blades. Ya cuando tocó en el Playboy Jazz Festival, en Los Ángeles, los puristas se le echaron encima, y contra ellos se revuelve con argumentos musicales e históricos. “La conexión entre el jazz y la salsa está documentada. Charlie Parker tocó con Machito; Mario Bauza fue trompetista de la orquesta de Chick Webb y fue él el que le presentó a una cantante llama Ella Fitzgerald; Louis Armstrong hizo salsa, Miles Davis la bailaba con pasión. El jazz no le pertenece a nadie ni a ningún país, es una actitud, igual que la salsa”, argumenta Blades, que apela al público: “La gente que nos va a ver integra los géneros y tiene amplitud de criterios. Y al que no le guste, que no vaya”. Blades se ha codeado con la intelectualidad latinoamericana. Fue amigo de Carlos Fuentes, que le dio un consejo que no olvida: “Escribe de lo que sabes”, y quizá por eso sus personajes son nocturnos y oscuros. Pero sobre todo, el compositor panameño guarda un recuerdo imborrable de Gabriel García Márquez, del que fue amigo y con el que incluso llego a compartir proyectos. “Conocí a Gabo antes de que ganara el Nobel y antes de la notoriedad de ‘Cien años de soledad’. Gabo entonces era un periodista y nuestra relación no estaba influida por la popularidad de ninguno. De hecho, siempre me decía: ‘Tú eres el desconocido más popular que existió’, porque la gente había oído mi música pero no conocía mi cara, o pensaba que era actor”, recuerda Blades. Con el escritor colombiano paseaba por los universos paralelos que ambos crearon, Macondo y Extravión, y de historias que avocaban el realismo mágico del que Gabo fue un maestro. “Una vez le conté que nosotros abandonamos nuestra primera casa porque había un fantasma. Él me dijo que en la suya también tenían un fantasma, y que hasta le habían puesto nombre”, sonríe Blades.