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Se salvaron de morir, pero quedaron secuelas
Ernesto Cedeño Alvarado - Publicado:
SI BIEN están vivos, quienes se salvaron del envenenamiento masivo con medicinas de la Caja de Seguro Social (CSS) no están del todo bien.Desde enero pasado, varios presentan algún grado de ceguera, molestia en la visión o discapacidad.Para aquella época, los médicos del Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Atlanta, Estados Unidos, estaban en Panamá.Por dos semanas se dedicaron a evaluar y practicarles pruebas y exámenes a cada uno de los sobrevivientes.Aunque la mayoría de los afectados está asegurada, estas atenciones no se hicieron en la CSS, sino en el Hospital Santo Tomás (HST)."Fueron tan intensas, que atendieron hasta las 10: 00 de la noche", informó Ivette Landero, vocera de familiares de afectados y víctimas del SIRA."Los médicos les dijeron a algunos que el que su familiar estuviera vivo, no era garantía de que estuviera bien", reveló a Panamá América .Rogelio Blades da fe de ésto.Actualmente se repone de la muerte de su madre, Ana Brown.En aquella ocasión, los científicos del CDC la vieron y él les pidió la verdad.¿En cuánto tiempo se recuperará?, preguntó Blades, pero para desahuciarla se le dijo que "hubiesen querido darle esa respuesta".La última vez que la vieron fue en ese enero.No lo harán más, pues murió el 29 de abril en el Complejo de la CSS.Fue en enero pasado cuando salió a relucir que algunos sobrevivientes de la intoxicación presentaban grados de ceguera y discapacidad, por lo que Panamá América trató de corroborar el estado de salud de éstos, no sólo con el CDC, sino también consultando al propio ministro de Salud, Camilo Alleyne.El pasado 13 de abril el CDC prometió una respuesta que no llegó, mientras que Alleyne sólo contestó que ese centro prepara un informe.Cuando se le entrevistó, Alleyne venía de un viaje al CDC, donde parece, sólo fue a recibir un reconocimiento.Esto es porque a página entera, divulgada hace poco en este diario, sólo se trató la distinción, pero nunca se citó el estado de los afectados.Pero la verdad se supo.Lo que venían diciendo los pacientes fue ratificado por la doctora Yisell Rodríguez, coordinadora de la Clínica del SIRA, que será cerrada."Así es.Estos son daños de los que no se había hablado", expresó la médico internista al confirmar la información."La mayor parte de los pacientes no se quejaba de eso..Ahora, no son todos, sólo es un grupo", comentó.Detalló que unos 7 presentan problemas visuales, mientras que otros 3 tienen cierto grado de discapacidad.Sobre esta última afección, dijo que de los casi 60 afectados que atiende la Clínica del SIRA, algunos registran grados de discapacidad que van del 10% al 70%.No obstante, asegura que todos están en franca mejoría, y le sorprende porque pensó que no sería así.Según la doctora, que admitió que la clínica será cerrada y que ahora los atenderán los internistas, los que tienen molestias son los que estuvieron en coma.Pero, este diario sabe de casos que no fueron tan graves y que registran secuelas.Familiares que necesitan referencias dicen que el CDC dejó en Panamá expedientes con las evaluaciones hechas en el HST, pero nadie sabe dónde están.Rodríguez dice que sólo tiene copia de 6, pero ni siquiera son de pacientes de la CSS, sino del Santo Tomás."No hubo retroalimentación con el CDC", dijo.A través de la viceministra de Salud, Dora Jara, Alleyne pidió a este diario esperar su regreso para responder.