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Sismos: una amenaza latente en Panamá
Grisel Bethancourt - Publicado:
n Panamá ocurren al año 900 sismos, de los cuales un 15% es sentido por la población y el resto sólo llega a ser registrado por los aparatos especializados, como los sismógrafos.De acuerdo con el director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, Prof.Jaime Toral, la cantidad de sismos anuales que se registran en el Istmo se mantiene estable en los últimos años.Descartó que haya un aumento de la actividad sísmica en Panamá, y la comparó con años recientes, como 1997 y 1998, cuando los movimientos telúricos sobrepasaron la cifra de 1,200 por año.Indicó que durante los años que han ocurrido terremotos en Panamá, como el de Bocas del Toro en 1991, la actividad sísmica registró un aumento considerado debido a la cantidad de réplicas que se originan por un movimiento telúrico de mayor magnitud.El experto manifestó que temblores de magnitud superior a los 6.0 grados ocurren en un intevalo de entre 12 y 15 años en Panamá.Destacó que las provincias fronterizas de Bocas del Toro y Chiriquí, limítrofes con Costa Rica, y Darién, cercana a Colombia, así como la Península de Azuero son las áreas más propensas a sufrir movimientos telúricos con magnitud superior a los 6.0 grados.Indicó que un estudio sobre las intensidades máximas esperadas en los próximos 50 años para América Central, advierte que en el caso de Panamá, sismos de magnitud superior a los IX en la escala Mercali ( máxima es de XII) han sido pronosticados en Bocas del Toro, Chiriquí y Darién.En Azuero, el estudio advierte intensidades de VIII en la escala Mercali y en la ciudad de Panamá de VI.Precisó que el estudio revela que la provincia de Chiriquí sería la de mayor riesgo de sufrir un terremoto, debido a la densidad de la población en esa región.Toral explicó que el estado de las viviendas, la densidad de la población y la economía son factores que se deben tomar en consideración al momento de calcular los riesgos de un evento sísmico de magnitud elevada.En ese sentido, señaló que Darién correría menos riesgos en caso de un terremoto por la baja densidad de población y la poca inversión que existe en esa región.Según Toral, la capital de la república también ha sido considerada como un área donde se pueden registrar sismos de magnitud superior a los 6.0 grados en la escala Richter.Esa situación ha llevado a calificar a la ciudad de Panamá como un área de extremo riesgo en caso de un sismo de magnitud considerada.Los científicos panameños están preocupados por el último sismo ocurrido el 16 de marzo pasado, cuya magnitud de 5.2 y epicentro localizado cerca de la capital, causó pánico entre la población.La preocupación se basa en que puede existir una nueva falla cercana a la capital, lo que conllevaría la realización de nuevos estudios de vulnerabilidad de la ciudad y el Canal de Panamá.Según Toral, las advertencias que se hacen sobre probabilidades de sismos son para que se refuercen los edificios y estructuras, pero lastimosamente las autoridades hacen lo contrario y se ocupan de realizar simulacros que poco ayudan al momento de un verdadero desastre.El experto destacó que en países como Panamá, donde la población está poco acostumbrada a sismos, los simulacros no tienen los efectos esperados al momento de un movimiento telúrico fuerte.Destacó que se deben reforzar los edificios públicos como escuelas, hospitales y otros, para evitar que se desplomen al momento de un fuerte movimiento.Lamentó la poca coordinación que existe entre el Instituto de Geociencias y los organismos de socorro en Panamá, lo que puede ser fatal al momento de ocurrir un terremoto en el Istmo.De acuerdo con el Instituto de Geociencias, en el Istmo existen 26 volcanes y estructuras volcánicas.El experto del citado Instituto, Eric Chichaco, explicó que a diferencia de los volcanes, las estructuras volcánicas son aquéllas que tienen forma de volcán, pero no se sabe si poseen cámara magmática, es decir, de lava.Las estructuras volcánicas carecen de cráter.Indicó que debido a la escasez de equipos para realizar estudios, originada por el bajo presupuesto del Instituto, se desconoce si en Panamá hay más estructuras volcánicas.Explicó que el Volcán Barú, en Chiriquí, y el complejo de La Yeguada, en Veraguas, son los dos volcanes que existen en el país.El resto son estructuras volcánicas.Chichaco indicó que ejemplo de estructuras volcánicas son el Cerro Chorcha, Cerro Fonseca, Cerro Colorado y Cerro San Felix en Chiriquí.También corresponde a este tipo de volcanes el Cerro Chame, en la provincia de Panamá.Destacó que las estructuras volcánicas, por el hecho de que no tienen antecedentes ni evidencias de erupción, no se consideran peligrosas.No obstante, los volcanes sí tienen antecedentes de erupciones y son considerados de mayor riesgo para la población.Según Chichaco, el volcán Barú tiene pocas probabilidades de que haga erupción debido a que las placas tectónicas que existen entre Panamá y Costa Rica no tienen la inclinación necesaria para conducir el magma hacia el volcán.Recordó que el Barú tuvo su última erupción hace 750 años, por lo que es considerado un volcán activo, en estado durmiente.La última erupción del volcán fue de tipo eruptivo, es decir, incluyó la expulsión de líquido con rocas, que se extendió por el lado sudeste del volcán.El último monitoreo realizado al Barú fue en junio del 2000, donde se detectaron micro sismos originados por un acomodo de la cámara magmática del volcán, explicó el experto.No obstante, dijo que el estudio reveló factores que descartan cualquier posible erupción del volcán en los próximos años.Entre éstos, la poca elevación de las aguas cercanas al volcán, además de que no se registraron deslizamientos ni emisiones de gases.Indicó que el ruido que escuchan muchos pobladores cercanos al volcán, es originado por el fuerte viento que sopla entre los corredores de árboles que existen en el área.No obstante, Chichaco es de la opinión que debe haber un monitoreo permanente del volcán para obtener las señales sísmicas que permitan asociar todos los patrones de la actividad del volcán.Otra recomendación que formula el experto es que se instalen estaciones telemétricas en la cima del volcán y otras estaciones portátiles de forma triangular, que rodeen la montaña.Explicó que estas estaciones podrán ayudar a los expertos a determinar con mayor exactitud si el origen de los sismos que ocurren en el área provienen del volcán o se originan de las fallas locales existentes.También recomienda que se proporcione a la prensa y a la opinión pública información sobre cualquier anomalía que se registre durante los períodos de vigilancia del volcán, para evitar que surjan suposiciones infundadas sobre una posible erupción.Lo cierto es que mi tía Martha, quien ha tenido una excelente relación con mi padre, está muy feliz de ver a su hijo presidente."Pero los honores y la distinción conferidos pasan muy rápidamente, después queda la responsabilidad.Porque el pueblo espera mucho de sus dirigentes", advirtió.Sin embargo, puntualizó que confía en que a Pacheco le irá bien porque le ha hablado al pueblo con la verdad y en un lenguaje sencillo.A los pueblos hay que decirles la verdad porque son muy perceptivos y no les gusta que les mientan, concluyó De La Espriella, quien tiene programado asistir a la toma de posesión de su primo hermano.