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El credo de los cínicos
Juan Carlos Ansin - Publicado:
Nací en una familia católica.Crecí y me eduqué en una escuela católica.He recibido todos los sacramentos, menos la extremaunción, que intento postergar a largo plazo.Los cínicos y los años me han alejado de la Iglesia pero no de Dios, por el contrario, me han acercado a Él, hasta tener un contacto tan íntimo como lo permite la complejidad de mi conciencia, a la que procuro nutrir con la mayor información, flexibilidad y cordura posible.Mi relación con Dios no tiene intermediarios.Se ha reducido a un monólogo interior al que recurro cuando las circunstancias rebasan mi capacidad de dolor o alegría.Dios es esa Energía interior que encuentro en los libros y que con frecuencia hallo en la naturaleza y en las buenas acciones.La Historia de la Iglesia Católica Apostólica Romana ha estado plagada de situaciones catastróficas y de cada una de ellas ha salido transformada.Unas veces para bien y en muchas otras para mal.De la simplicidad de sus humildes orígenes ha arribado hoy a una realidad cruel, absurda y contradictoria, para terminar divorciándose de su contenido espiritual primario y de sus fieles.Decía una mujer que de niña fue víctima de abuso sexual por un sacerdote, que para ella la Iglesia no era ya una institución espiritual, sino un sindicato religioso irresponsable, que lucha por mantenerse en el poder con el apoyo de sus feligreses sin rendirles cuenta de sus fechorías.Reitero, los cismas teologales y políticos que enfrentó, mal que bien los ha superado, no sin dejar jirones de su credo, ni cicatrices en los creyentes.Lo que hoy se nos revela, es algo muy distinto, que seguramente acarreará consecuencias impensadas si sus acólitos no ponen fin a esta larga historia de encubrimientos y a una sórdida práctica canónica, basada más en los principios terrenales del manejo político del poder, que en los preceptos espirituales de la moral cristiana.No se trata de hacer una revolución o de dar un golpe de estado.Se trata de oír y escuchar.De bajar del púlpito y pisar el mundanal lodo en que el resto de la humanidad vive desde que el hombre es lobo del hombre y desde que el diablo se empeña en disfrazarse de pastor y nosotros de obedientes ovejas.No sé si harán un concilio, pero si sé que si los jerarcas escogidos por obra y gracia del Espíritu Santo, vuelven a repetir sus errores, la bandera de remate en la Plaza de San Pedro sustituirá a la del Papa, y será voluntad divina.El catolicismo debe volver a sus orígenes de la mano de los católicos auténticos, que viven de acuerdo con sus preceptos, aunque para ello tengan que eliminar el credo de los cínicos.