Mamá... una palabra, mil significados
Nunca había conocido una palabra que fuera tan versátil en nuestras vidas y que nos diera respuesta prácticamente para todo. Si tenemos miedo, la utilizamos; ...
Mamá... una palabra, mil significados
Nunca había conocido una palabra que fuera tan versátil en nuestras vidas y que nos diera respuesta prácticamente para todo. Si tenemos miedo, la utilizamos; si tenemos hambre, la utilizamos; si queremos un permiso; si necesitamos plata; si nos sentimos mal; si tenemos nuestra primera novia; si estamos tristes o enojados; si logramos un ascenso o simplemente si reprobamos una materia, siempre está ahí lista para darnos respuesta a lo que necesitemos, esa palabra mágica se llama mamá.
Aprendí a usarla hace un poco más de 50 años, mi encuentro con ella fue sumamente versátil. Al ser el cuarto de los hermanos se podrán imaginar que mi turno no era precisamente el primero, sin embargo, se las ingeniaba para hacerme sentir igual de importante cada vez que tenía la oportunidad de interactuar con ella, efectivamente me tocó compartirle tantas cosas que por un momento pensé que era mágica, cuando era pequeño me resultaba difícil entender por qué en casa nunca nos faltaba ropa limpia o comida en nuestro plato, aun cuando escuchaba que en otros hogares no era así. Conforme escribo recuerdo episodios de mi vida en los que prácticamente tenía respuesta para todo sin importar la dificultad en que estábamos, si no tenía la respuesta propia, buscaba quién la tuviera; conforme crecí valoré más y más su esfuerzo, era mi mejor guardaespaldas en el colegio, la porrista más bella del equipo, la dama impecable que no perdía ninguno de nuestros logros escolares, también, por supuesto, el mejor hombro para aminorar mis tristezas, mi primer desengaño y por qué no decirlo, mi primer fracaso.
Su fortaleza se fue consolidando hasta convertirse en el pilar de la casa y la fiel compañera por más de 55 años de mi padre, quien en todo momento la cuidó como el mejor de sus tesoros dándonos un ejemplo invaluable que hoy tratamos de imitar, serán nuestros hijos quienes testificarán si esto se logró.
En casa, la palabra mamá es también la más escuchada diariamente, a veces me sorprendo de los usos que mis hijos le dan, uno de ellos la ha contagiado a tal grado que se ha vuelto amante del fútbol, conoce de las ligas, los jugadores y se apasiona aún más que nosotros, su voz se oye de un lado al otro de la cancha dando voces de aliento al equipo y a nuestro hijo cuando participa en algún partido, hasta parece que sale más cansada que los pelaos, ahora la conversación entre ellos se ha enriquecido aún más no solo se habla de tareas, de moda, de música o de psicología.
Gracias a la familia y amigos de la casa he podido ver cómo mamá se transforma para convertirse en chofer, coreógrafa, maestra, consejera, cómplice, amiga, doctora, cargador, intérprete, ama de casa, mediador, defensora, por mencionar algunos.
Para los chicos es tan sencillo pronunciar la palabra mamá y encontrar respuesta para la tarea complicada del colegio, decir mamá y saber qué sacar del clóset para la fiesta del viernes, decir mamá y abrir las puertas de la casa para recibir a los amigos, decir mamá y saber que un abrazo quitará el miedo a una pesadilla en la mitad de la noche, decir mamá y encontrar un consejo que les ayude a entender que ya no existe Plutón o que las provincias son 10 en vez de 9, como en sus tiempos, decir mamá y reírse con los cuentos de las travesuras con los primeros o de sus sueños de nadadora olímpica, decir mamá y saber que la disciplina es parte primordial del crecimiento y que el respeto a sus semejantes es parte de nuestra educación como seres que habitamos en esta tierra.
Decir mamá es tranquilidad, es paz, es orgullo, es coraje, es ilusión, es tristeza, es alegría, es respeto; decir mamá es añorar cuando no está más con nosotros; decir mamá es soñar con que nunca se irá; decir mamá es esperanza; decir mamá es salvación, es búsqueda, es aliento, es calor.
Muchos tienen la fortuna de seguir pronunciando esa bella palabra y encontrar respuesta inmediata en casa, en un celular, en una red social, otros, sin embargo, nos ahogamos en un grito en silencio porque ya no está físicamente presente y buscamos en cada rincón soñando encontrarla nuevamente para compartirle qué es de nuestra vida, lo bello de esto es que aunque no está no se ha ido aún sin estar, su magia es tal que nos cuida sin darnos cuenta, nos vigila y nos orienta, nos enruta para seguir nuestro camino en la vida y nos da fuerza para velar por los que siguen a nuestro lado.
El próximo martes se celebrará el día de mamá, los pequeñines de casa preparan los más interesantes muestras de cariño con creaciones de sus propias manos, nadie los obligó a hacerlo, desde muy pequeños encontraron una forma para honrar, agradecer y devolver un granito de lo mucho que han recibido, lágrimas de alegría y emoción rodarán por muchas mejillas sin importar que el maquillaje se corra mostrando la esencia natural, cariñosa, tierna, dulce y sensible que cada mujer conserva detrás del maravilloso nombre de mamá.
Feliz Día de la Madre.
Consultor corporativo