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Recuerdos y una esperanza
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Álex Nieto Montilla* (opinion@epasa.com) / Profesor de EspañolHe leído Entre lagunas te veas, de los ingenieros Carlos y Ángela Laguna, padre e hija.Confieso que hubiera preferido escucharlos porque tienen una carga emotiva tan grande que, de seguro, quedó mucho por decir y más por escribir.De una lectura rápida, pero tan amena como pocos libros ofrecen, oía dos seres enamorados de la vida, que recuerdan el pasado y se abren al futuro con esperanza.Recuerdos, imágenes del ayer, viajes, búsquedas, encuentros, relatos de emoción se cruzan, mezclan y tejen para no borrarse en el tiempo, para hacerse presencia en estos días que han cambiado, y que, a veces, se unen en una sola voz y en un solo cuento (Ecos del barrio viejo, pongo por caso).Padre e hija se expresan con la sencillez de hombres buenos, seguros de sus raíces y que, de una especie de caja de la que se sacan otras, nos ofrecen diecinueve piezas preñadas de emoción, estremecedoras, que guardan el pasado, allá, en fotografías viejas que suelen representarnos los momentos añorados, las ilusiones perdidas, y que construyen otros escenarios, los de ahora, con sencillez, repito, pero una sencillez maestra, porque aconseja, trae, muestra y lega para la posteridad.Estas narraciones son el fruto de dos plumas que escuchan, sí, les prestan atención a muchas voces que los rodean, que los rodearon, que están y ya no están, y que trenzan los muchos cabellos blancos de la experiencia, que nos hacen encontrar la respuesta a nuestras vidas, en lo cotidiano, en lo sencillo, mientras escriben, asimismo, la historia con minúscula, esa que no fue contada; rescatan la memoria, apoyándose en las imágenes de los recuentos, y trasmiten esperanza, una esperanza: la de mejores días.Estas historias, estos recuentos, como las llaman los autores, tocan el corazón, y dejan lugar a la evocación, a la imaginación, porque, quizá sin pretenderlo, logran universalidad: todos pueden sentirse identificados, ser personajes o testigos, todos pueden sentirse a gusto.Estos recuentos forjan la inocencia, el cumplimiento y el amor fecundos; introducen lo popular en su desarrollo, y saludan la nueva cuentística panameña con vena admirable y latido de preservación; salen a la luz para quedarse entre quienes leemos, amamos y difundimos nuestra literatura.Entre lagunas te veases el sendero de los Laguna, el camino recorrido por ellos, los que estuvieron y consolidaron a los que están, esos que ahora reconstruyen y dejan como un requisito impostergable una herencia colectiva digna de admirar y apreciar.