Daños estructurales azotan escuelas en Santiago y Soná
El año lectivo 2015 ha sido de sobresaltos al menos para unos 3,500 estudiantes que asisten a escuelas públicas ubicadas en varios distritos de Veraguas.El ...
Daños estructurales azotan escuelas en Santiago y Soná
El año lectivo 2015 ha sido de sobresaltos al menos para unos 3,500 estudiantes que asisten a escuelas públicas ubicadas en varios distritos de Veraguas.
El primer ejemplo y uno de los más críticos es el del colegio Belisario Villar, del corregimiento de Canto del Llano, en donde los 1,200 estudiantes de premedia y media se mantienen sin dar una sola hora de clases desde el pasado mes de mayo, a causa de los problemas por contaminación con fibra de vidrio.
En este momento, a raíz de la presión generada a través de protestas por estudiantes y padres de familia, el Ministerio de Educación redobló los trabajos de limpieza y descontaminación para reabrir el plantel.
"El problema es que se han perdido casi tres meses de clases y aún la escuela no se abre y estamos seguros de que el tiempo no se recupera", puntualizó Amanda Castillo, madre de familia de este colegio.
Por ahora, la Dirección Regional del Meduca, en Veraguas, no ha dado una fecha de cuándo se reabrirá el colegio Belisario Villar.
Pero los problemas estructurales no solo golpean a los colegios del centro de Santiago, sino también en áreas apartadas, como el corregimiento de Guarumal, situado al sur del distrito de Soná, en donde hasta la semana pasada, docentes y padres de familia de la escuela Ricardo Martinelli Pardini salieron a cerrar calles para exigir mejoras al plantel.
Dominga Santamaría, presidenta de la Asociación de Padres de Familia de esta escuela, denunció que desde hace varios años llevan solicitando al Meduca una partida para reparar el plantel, que actualmente confronta problemas de falta de luz en uno de sus pabellones, escasez de agua potable y deterioro del techo.
"Estamos cansados de pedir al Meduca que nos ayude y no hay respuesta y, por esa razón, hemos decidido abocarnos a un paro de labores y a protestar en las calles", dijo Santamaría.
Igualmente en Soná, desde el año pasado, los 1,500 estudiantes de la escuela primaria Miguel Alba no han tenido la oportunidad de utilizar la estructura de este plantel, el cual se encuentra desmantelado también producto de la contaminación con fibra de vidrio.