Jóvenes azuerenses emigran y abandonan labores agropecuarias
El hato ganadero de la región asciende a más de 400 mil cabezas, lo que constituye alrededor del 25% de la ganadería del país y tiene una singular importancia en la producción lechera y sus derivados.
La ganadería en Azuero es muy tradicional, tanto que suele pasar de generación en generación. Thays Domínguez
La ganadería, una de las principales actividades de la región azuerense, enfrenta un nuevo reto, y es que el trabajo en el campo no es actualmente la opción más buscada por los jóvenes, que en gran mayoría están abandonándolo para irse a la ciudad y buscar otro futuro profesional.
Así lo da a conocer un análisis realizado por el Instituto Panameño de Ganadería de Leche (Ipagal), que da cuenta de que los jóvenes azuerenses prefieren salir de sus comunidades y buscar otras fuentes de ingreso, a continuar con la actividad agropecuaria que, por lo general, es traspasada en sus familias de generación en generación.
Rubén Cabrera, gerente administrativo del Ipagal, indicó que, a pesar de que la actividad es rentable, los hijos de productores prefieren no continuarla, por lo que se busca incentivar a las nuevas generaciones a producir la ganadería de leche, y aplicar nuevas técnicas para que crezca.
En un encuentro realizado entre la entidad, en coordinación con la Asociación Nacional de Ganaderos (Anagan) en el marco de la Feria Internacional de Azuero, se logró reunir a cerca de 200 jóvenes, estudiantes de bachillerato agropecuario, hijos de productores y profesionales de carreras relacionadas con el agro, para incentivarlos a no abandonar la actividad.
"Las actividades relacionadas al sector agropecuario son el futuro, además de ser una actividad noble. Hemos identificado que los hijos de los productores no quieren continuar con las actividades y quieren emigrar para la ciudad, y lo que queremos es motivarlos", indicó Cabrera.
Añadió que la actividad debe ser vista como un negocio, y llevada por mentes jóvenes puede apoyarse en el uso de la tecnología aplicable a temas de reproducción, nutrición, manejo de fincas y otros que pueden ser favorables para la producción.
"Son muchos los temas en los que los jóvenes productores tienen una gran ventaja, por lo que es una buena manera de que se involucren en la actividad de producción, que bien llevada es además muy rentable", señaló el director de Ipagal.
Efraín González, joven santeño de 21 años, aseguró que desde que era niño no ha conocido otra actividad que la ganadería, para lo cual busca prepararse académicamente y de esa forma mejorar la producción iniciada por su abuelos.
A su juicio, una de las claves para mejorar la producción láctea en la zona es cambiar la forma como se han manejado hasta ahora las fincas productoras, para poder competir. Es decir, dejarlas de ver como una herencia y convertirlas en una empresa.
"No podemos seguir produciendo como lo hacían nuestros antepasados. Existe mucha tecnología que hay que adecuar porque el que no es eficiente no podrá ser competitivo", acotó el joven productor.
Ipagal también identificó como reto del sector, el iniciar un proceso de transformación de la leche que se produce en la región.