Sin respuestas y sin agua: Familias de Atalaya vuelven a protestar ante el IDAAN por la crisis del servicio
Los moradores cuestionaron que, pese a los constantes reportes realizados ante el IDAAN, la entidad aún no ha presentado un cronograma para las obras.
La manifestación representa un nuevo capítulo de una situación que se ha repetido en varias ocasiones, sin que hasta el momento exista una respuesta estructural. Foto. Melquíades Vásquez
La crisis por la falta de agua potable en el distrito de Atalaya continúa agravándose y mantiene desesperadas a cientos de familias de los residenciales Villa Marina y Villa Rosario. Estos moradores acudieron nuevamente este miércoles a la sede regional del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) en Veraguas para exigir una solución definitiva a un problema que, según denuncian, lleva meses afectando su calidad de vida.
La manifestación representa un nuevo capítulo de una situación que se ha repetido en varias ocasiones, sin que hasta el momento exista una respuesta estructural capaz de garantizar el suministro permanente del vital líquido a estas comunidades.
Con evidente molestia, los residentes señalaron que la escasez de agua se ha convertido en una rutina que obliga a muchas familias a almacenar el recurso cuando llega el servicio por pocas horas o, en el peor de los casos, a depender de la solidaridad de los vecinos o de la compra de agua embotellada para realizar las tareas más básicas del hogar.
"Ya no sabemos cuántas veces hemos venido a reclamar. Lo que queremos es abrir el grifo y que haya agua, como ocurre en cualquier comunidad. Estamos cansados de las promesas". — Marcos Bonilla, vocero comunitario.
Por su parte, Marina Aguilar, otra de las residentes afectadas, sostuvo que la incertidumbre aumenta cada día debido a que el suministro es completamente irregular. Explicó que, en algunos sectores, el servicio puede desaparecer por varios días consecutivos, perjudicando principalmente a adultos mayores, niños y personas con enfermedades crónicas.
Falta de respuestas a largo plazo por parte de la entidad
Los moradores cuestionaron que, pese a los constantes reportes realizados ante el IDAAN, la entidad aún no ha presentado un cronograma claro con fechas precisas para la ejecución de las obras que permitan resolver de manera definitiva este problema de falta de agua.
Consultado sobre la situación, el director regional del IDAAN en Veraguas, Aldo Vásquez, reconoció que las comunidades de Villa Marina y Villa Rosario continúan enfrentando serias dificultades en el abastecimiento de agua potable.
El funcionario explicó que, mientras se desarrollan proyectos a mediano plazo para reforzar la producción del sistema, la institución mantendrá el abastecimiento asistido mediante camiones cisterna como una medida de contingencia inmediata.
Añadió que entre las alternativas técnicas evaluadas se encuentra la perforación de nuevos pozos y la instalación de turbinas adicionales para incrementar la capacidad de extracción de agua subterránea.
El impacto climático en las fuentes hídricas
Vásquez atribuyó parte de la crisis a la prolongada sequía provocada por el fenómeno de El Niño, el cual ha reducido de forma considerable los niveles de producción de varias fuentes de abastecimiento en distintos puntos de la provincia de Veraguas.
Sin embargo, para los residentes, la explicación institucional ya no resulta suficiente. Aseguran que la emergencia se ha prolongado durante demasiado tiempo y que las soluciones temporales no resuelven las necesidades de una población que continúa creciendo y demanda un servicio de agua potable estable y permanente.
La situación en Atalaya vuelve a poner sobre la mesa uno de los principales desafíos que enfrentan las entidades responsables del abastecimiento hídrico en el interior del país: garantizar un servicio continuo frente al crecimiento urbano, el impacto del cambio climático y una infraestructura que, según diversos sectores comunitarios, requiere de inversiones urgentes para evitar que las protestas ciudadanas se conviertan en la única vía para ser escuchadas.
Mientras los camiones cisterna siguen llegando de manera eventual, cientos de familias continúan esperando que las promesas se transformen en obras concretas y que el acceso al agua deje de ser una incertidumbre diaria para convertirse, finalmente, en un derecho garantizado.