Integrando comunidades con sus cuencas fluviales
Talleres con residentes de las cuencas de los ríos Chiriquí Viejo, Chiriquí, Chico y Parita permitieron conocer la percepción que tienen sobre los riesgos.
Taller dictado a residentes de la cuenca del río Parita con una cuenca de 600 kilómetros cuadrados. Cortesía
El proyecto Cuencas Resilientes, implementado por el Ministerio de Ambiente (MiAmbiente), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) y la Fundación Natura, desarrolló importantes talleres en dos afluentes importantes de Chiriquí y Azuero.
Las actividades con miembros de las comunidades afines a las cuencas se efectuaron en los ríos Chiriquí Viejo, Chico, Chiriquí y Parita.
Erika Pinto, coordinadora del proyecto, indicó que a través de estos encuentros se logró un importante acercamiento con los actores locales para impulsar la implementación de medidas de adaptación basadas en ecosistemas y soluciones basadas en la naturaleza.
"Nos permitió conocer la realidad de las comunidades y, a la vez, constatar el interés de los actores locales por involucrarse activamente en la gobernanza ambiental de sus territorios", señaló.
Durante el taller celebrado en la cuenca del río que rodea Tierras Altas, en Chiriquí, y el río Chico, los asistentes mostraron particular preocupación por los riesgos de inundación fluvial y los daños económicos en infraestructuras críticas, edificaciones y cultivos.
Ya lo han sufrido antes y solo basta con recordar la tragedia de noviembre de 2020, como consecuencia indirecta del huracán Eta.
Después se visitó el río Chiriquí, con una destacada participación de la academia y organizaciones de base comunitaria de mujeres.
En los ríos chiricanos se percibió una intensa competencia por el uso del agua entre el sector agrícola y la generación de energía hidroeléctrica, relegando el uso consuntivo a un nivel de fuerte presión.
AzueroEn la cuenca del río Parita, se sumó la participación de personal de Planificación del Ministerio de Economía y Finanzas, junto a representantes de gobiernos locales.
En esta zona se habló más de la sequía que amenaza a los afluentes y podría afectar la actividad agropecuaria y de consumo de agua potable, problema que viene de arrastre desde hace más de un año.
Los talleristas coincidieron en forma unánime que la restauración forestal es la vía prioritaria para mitigar la emergencia ambiental en la región de Azuero.
Las dinámicas grupales permitieron mapear los riesgos.
En todos los talleres se realizaron entrevistas individuales para recopilar insumos para el Plan de Acción de Género del proyecto, evidenciando que diseñar medidas de adaptación con perspectiva de equidad, genera solucione más realistas, justas y sostenibles.
En este sentido, la dinámica de género "la línea del agua" permitió visibilizar como la escasez y el acceso al recurso hídrico impactan de forma diferente las actividades familiares y comunitarias.
Los talleres fueron organizados por las direcciones regionales de MiAmbiente, que presentaron el Atlas de Riesgo Climático y el visor, herramientas tecnológicas abiertas y gratuitas a la población.