Un desmovilizado por Panamá relata su historia
Más de 17 años en la selva, viviendo de forma rudimentaria en medio de secuestros, batallas sangrientas y una lucha sin objetivo, así describe José el tiempo que le entregó a las Farc.
Más de 17 años en la selva, viviendo de forma rudimentaria en medio de secuestros, batallas sangrientas y una lucha sin objetivo, así describe José el tiempo que le entregó a las Farc.
José llegó a ser el escolta del principal hombre del Frente 57 que opera en la frontera entre Colombia y Panamá, alias Silver, quien fue declarado muerto el año pasado en un operativo montado por el Ejército colombiano y con asistencia del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (Senafront).
Cinco meses atrás, José decidió deponer sus armas y cruzó la frontera hacia Panamá en busca del primer puesto de operaciones de Senafront. El soldado del grupo narcoterrorista estaba enterado del programa de desmovilización y reinserción del Gobierno de Colombia, pero decidió hacerlo, según él, de la forma más segura: por Panamá.
Fue así que alías José se entregó al Senafront en medio de la selva darienita. Desde entonces José se cuestiona por qué perdió 17 años de su vida en una lucha que hoy día no tiene razón de ser y que no cuenta con el respaldo popular de los colombianos.
Las autoridades panameñas lo trasladaron a un recinto especial en la ciudad de Panamá para iniciarle los contactos con el Ejército de Colombia. Fue entonces cuando José probó su primer combo de McDonald’s.
Su vida en medio de la selva tampoco le había permitido conocer cómo funciona un baño higiénico, en su mente todavía no registraba el uso del papel higiénico y otras facilidades de una vida occidental. Mientras que se hicieron las gestiones para enviar a alias José a Colombia, tuvo la oportunidad de conocer la ciudad de Panamá y sus partes más modernas como la Cinta Costera. Sus gestos de impresión no se borraron durante el recorrido.
Hoy día, José es uno de los 13 guerrilleros colombianos que se han entregado a Senafront para acogerse al plan de desmovilización del Gobierno colombiano. “Los esfuerzos del Estado panameño en contrarrestar las actividades delictivas que afectan la seguridad nacional se han intensificado en los últimos años, en busca de un verdadero clima de paz y tranquilidad en la región”, indicó Senafront ante una consulta hecha por Panamá América.
Alias José relató cómo las Farc reclutan personal y cómo operan. Utilizan el carisma para vender la ideología de salvaguarda de la clase pobre y prometen dar protección. “Ya estando allí se recibe más que un entrenamiento físico y militar, sino que también trabajan en la parte psicológica del reclutado, reciben lo que ellos denominan una escuela política ideológica, en donde les explican sus reglamentos y base ideológica. La ideología política como tal les envía un mensaje directo a estas unidades, con la firme convicción de que se lucha por sacar adelante a un pueblo, al dominio del enfrentamiento que existe entre la clase pobre y clase rica, porque según ellos, las Farc buscan salvaguardar los intereses del pueblo. Se les enseña además que son un escudo para el pueblo y que el país debe convertirse en una nación socialista, en donde los recursos sean bien repartidos entre la población.
José reveló que existen tres documentos bases para el proceso de adoctrinamiento de cada hombre reclutado: el estatuto que menciona la ideología, estructura política y socialismo; el reglamento, que abarca las normas sobre el comportamiento de las unidades dentro de la organización; y las Normas Internas de Comando, que se refiere a cómo debe ser el comportamiento y normas internas de comando, que viene a ser como la parte judicial o más bien las sanciones que se merecen los que no cumplan el reglamento.
José también proporcionó detalles claves de la operación del grupo narcoterrorista. Dijo que el Frente 57 de las Farc está dividido en escuadra, guerrilla, compañía y en el propio frente, e indicó que en la actualidad existen, aproximadamente, 145 unidades, cifra que hace cuatro años era triplicada.
Afirmó que las Farc se mantienen económicamente con los recursos del narcotráfico, por encontrarse en zonas limítrofes, les cobran impuesto a las bandas criminales por dejarlos pasar de un país a otro con sustancias ilícitas. Este impuesto puede ser de 250 dólares por kilo de la droga.
Sin embargo, aclaró que en la actualidad no existe una estrecha relación entre las Farc y los pueblos limítrofes del área colombiana, ya que por acciones de algunos líderes ha repercutido en que algunos poblados no las acepten, por la forma tan déspota con la que los han tratado.
Sobre las operaciones en Panamá, indicó que la zona del Darién dejó de ser un área de descanso para el Frente 57, debido a la presencia del Senafront.
Anteriormente, señaló, que comisiones de 400 miembros del Frente 57 viajaban a esta frontera a descansar, eso ya no es así. Indicó que ahora Panamá cuenta con un grupo bien equipado que durante varios enfrentamientos le han provocado bajas importantes al Frente 57.
Tras esos hechos, José afirmó que se da el anuncio del secretariado de las Farc, en ese entonces Alfonso Cano y Timochenco, del despliegue de esta organización a territorio colombiano, evitando pisar territorio panameño y a toda costa no tener problemas con la policía de fronteras.
José aprovechó el momento en Panamá para llamar a sus otros excompañeros a desmovilizarse. Dijo que esa vida que llevan no los conduce a otro sitio, que la muerte y ruina de sus familias. “Nuestros jefes perdieron el norte y ahora nos están condenando a nosotros y a los pueblos campesinos a vivir del narcotráfico y otras ilegalidades, como lo son: la minería y cobro de vacunas, no tengan temor de desmovilizarse”, aseveró antes de su partida a Colombia en busca de una nueva vida.