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Conociendo las míticas islas griegas
Luis A. George V. - Publicado:
Grecia es la cuna de un sinnúmero de leyendas y mitos en los que convergen dioses, semidioses y mortales; sus islas guardan el misterio y la belleza del Olimpo, con paisajes dibujados con el blanco de sus edificaciones y el azul del mar Jónico y del Egeo.Las islas griegas se hallan repartidas de la siguiente forma: el Heptaneso, en el norte de Grecia en el Mar Jónico; las Espóradas, en la costa oriental de la Grecia continental y de Eubea; las Cícladas, situadas en la parte norte del Egeo, formadas por 39 islas; el Dodecaneso, en el Egeo, formada por doce islas mayores y otras muchas de menor tamaño y las islas del Argosarónico, es un grupo insular situado entre las costas del ¡tica y del Peloponeso.Las más famosas: Creta, Santorini y Mikonos Creta, "la Isla de Apolo" y la mayor de las islas griegas, es una feliz mezcla de Occidente y de Oriente, de lo moderno y de lo milenario, de pinos y de palmeras, de olivos y de naranjos con un paisaje que cambia en cada esquina y todo un mundo de contrastes.Los lugares que no te debes perder de Creta son: Heraklión: Es la capital de Creta y su ciudad más importante.Junto al puerto actual se encuentra el antiguo Puerto Veneciano.Elounda: En esta zona se concentran los mejores hoteles de la isla, debido a sus hermosas playas.Knossos: Este palacio minoico es una joya del Mundo Mitológico.Es un conjunto laberíntico construido alrededor de un patio central con varias plantas.Agios Nikolaos: La principal atracción de la ciudad sigue siendo su pintoresco puerto pesquero bordeado de bellas casas con balcones.Rethymnon: La ciudad antigua se acurruca debajo de la fortaleza veneciana erigida en el siglo 1574 y que domina la ciudad.En los maravillosos edificios que rodean el Puerto Veneciano hay restaurantes y tabernas típicas.Margarités: es un pequeño pueblo tradicional famoso por sus trabajos de alfarería cretense.Chaniá: Ofrece una especial sensación de elegancia que le confieren sus soberbias casas venecianas.Garganta de Samariá: (a 43 km.de Chaniá).Con una longitud de 18 km.es la garganta más grande de Europa, conocida por su gran belleza natural.Santorini considerada la joya de las Cycladas; los entendidos la consideran absolutamente diferente a todas las islas.Su configuración geológica le da esa belleza salvaje y única.Su capital es el pueblo de Thira y su principal puerto el de Acinios.Tiene forma de media luna y en su parte interior, donde antiguamente estaba el gran volcán, existen otras series de islas, de menor tamaño, pero muy interesantes y bellas.Habitada al menos desde el 3000 a.de C.por los Fenicios, tiene su apogeo habitada por los Dorios del 2000 al 1550 a.de C., año que interrumpió su desarrollo debido a la apocalíptica explosión del volcán.Existe una teoría, según la cual, en Santorini pudo encontrase la perdida Atlántida.La capital Thira es quizás el pueblo más bello y singular del Egeo.Se encuentra construida y asomada sobre el extremo de un precipicio que mira sobre el hueco dejado por el volcán.Mikonos, la más cosmopolita de las islas griegas, pero también la más cara para visitar entre las Cícladas.Famosa por su ambiente liberal, se convirtió a finales de los años 60 en la meca del turismo gay y del jet set europeo.Y aunque ha perdido algo de aquel espíritu por culpa de la masificación, queda mucho del glamour que convirtió el lugar en un hito.Lo más importante, una geografía preciosa que brinda infinitas posibilidades.Lo primero que llama la atención al bajar del ferry es la total ausencia de grandes complejos hoteleros.Las casas, de dos pisos como máximo, están bañadas en la uniforme capa de pintura blanca que cubre toda la arquitectura de las Cícladas.No tardará en perderse por la ciudad de Mikonos, cuyas calles curvilíneas fueron diseñadas en el siglo XVI para confundir a los piratas, y que ahora hacen lo propio con los turistas.La playa Super Paradise, se convierte todos los días en escenario de improvisadas fiestas raves.A Mikonos no se va para descansar.Las belleza de las islas griegas es sólo comparable a la delicia de la ambrosía y el néctar, alimento y bebida de los dioses, que según la leyenda recreaban los sentidos, embalsamaban los aires, daban la juventud y la dicha y aseguraban la inmortalidad.