Amar a la Patria
Amar a la Patria, esto lo sabemos los panameños, quienes por varias décadas luchamos por nuestra soberanía y nuestra identidad como nación. Este amor es lo que llamamos patriotismo. El patriotismo es un sentimiento que se lleva, no en el bolsillo, sino en el corazón, y que vincula a los seres humanos con su país natal o adoptivo al cual se enlazan a través de la ley, la cultura, el idioma, la religión, la historia, la geografía y los valores humanos que cultivan en la sociedad.
Se trata de un sentimiento de bienestar individual y social que conviene profesar equilibradamente para no llegar a extremos que lo hagan nocivo. El patriotismo bien inculcado genera cada vez más cohesión social e incluso nacional. Y proyecta al país como sociedad civilizada, sanamente orgullosa de sí misma, cuyos niños y jóvenes son forjados de modo expeditivo en formación total de la más diligente doctrina patria. Pero es menester tener cuidado, no vayamos a llegar al chauvinismo ni a la xenofobia, que son rechazos infundados a personas y países foráneos. No solo por parte nuestra, sino también por parte de otras personas. Por ejemplo, hay personas y países extranjeros que odian a otras naciones y patrias; las persiguen constantemente sin razón alguna, solo porque las envidian y desean verlas sin sus arraigados fomentos culturales y nacionales.
De ningún modo debemos en nuestro caso, los panameños, dejarnos intimidar ni confundir ni extorsionar por intereses enemigos del país, de esos que andan retorciendo sinrazones en busca de ablandar las defensas esenciales de la patria. Personas así existieron desde siempre, incluso desde que se diera el primer grito de libertad de la nación; se apandillaron en su momento con España, la Gran Colombia y, en última instancia, a Estados Unidos, pero la decisión inquebrantable del pueblo panameño les derrotó.
Los antivalores principales del patriotismo son la xenofobia y el entreguismo. El primero es una suerte de aflicción preeminente a los valores extranjeros en claro menosprecio de los intereses nacionales. Y el segundo se define por sí solo: es, según la Real Academia Española, la tendencia a vender los intereses patrios a poderes extranjeros, a su propia conveniencia.
Los defensores del patriotismo se hallan siempre en posiciones sacrificadas, de martirio y hasta derramar la sangre por los ideales patrios y en instantes verdaderamente incómodos; mientras que los antipatriotas se desenvuelven exitosamente (digámoslo así, de manera irónica) en el desempeño de cualesquiera de funciones políticas, económicas y diplomáticas de interés para sus padrinos.
En este Mes de la Patria, reflexionemos sobre nuestra verdadera esencia nacional, amar a Panamá. Felicidades.