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Solución a los problemas no está en las constituciones
Isabel Díaz - Publicado:
Panamá no necesita una reforma a su Constitución, pero sí a la constitución moral de sus líderes políticos, pues son quienes deben dar respuesta a los problemas nacionales.El constitucionalista, Dr.Carlos Bolívar Pedreschi, con veteranía en el ejercicio de esta rama del Derecho, considera que para dar respuesta a los graves problemas sociales no es necesario cambiar un artículo de nuestra Carta Magna, como tampoco la cantidad de votos asegurará la capacidad de quien dirija los destinos de la Nación, pues esto no modificará su capacidad, su cociente mental ni sus valores sociales ni morales.La esencia está en respetarla.¿Cree usted que las reformas constitucionales constituyen una prioridad nacional?Las reformas constitucionales no representan ninguna prioridad nacional.Para mí es evidente que las reformas constitucionales no hacen parte de ese racismo de problemas que la sociedad panameña siente como propios y como graves porque los padece de manera directa y, además, diaria.Este es el caso, entre otros, del problema de la inseguridad, del problema del transporte colectivo, el problema de la falta de agua potable, el problema de aseo e insalubridad, el problema de la corrupción e ineficiencia en los servicios públicos, etcétera.Es evidente que las sociedades prefieren que les solucionen estos problemas primero, antes de que les retoquen o les pongan más graciosa su Constitución.Estamos viviendo una gran efervescencia por la discusión de las reformas constitucionales y electorales, ¿es lo apropiado en la Asamblea?Yo no le encuentro ni sensatez ni necesidad para esos ejercicios y esas iniciativas.¿Por qué tanto apuro en discutir estos dos temas, cuál debió ser el orden?Lo coherente hubiese sido que el mismo Ejecutivo, si finalmente el interés fuese del Ejecutivo, que le hubiese remitido o planteado ese interés a la Comisión que designó justamente de Asuntos Constitucionales para hacer las reformas constitucionales.¿Lo que usted me plantea es que todo debió analizarse en el seno de una Comisión y no en la Asamblea?Sí.Lo importante es que la Asamblea Nacional, el Órgano Legislativo, carece de competencia para producir las modificaciones que pretende introducir a propósito de la elección presidencial.No es materia de ley lo concerniente a la introducción de una segunda vuelta para el escogimiento del presidente de la República en Panamá.Eso se puede hacer vía modificación de la Constitución.¿Qué pasaría si los diputados lograsen introducir la segunda vuelta electoral como una iniciativa legislativa?Lo que va a producir es una ley violatoria a la Constitución, expuesta a que un aporte interesado en decidir con responsabilidad y conocimiento en la materia termine declarando inconstitucional esa ley en el aspecto específico de la introducción de la segunda vuelta.¿Qué le recomendaría de acuerdo con su experiencia?En primer lugar, yo no creo que el país tenga o confronte ninguna urgencia de modificar o de reformar la Constitución que tiene.No es para nada que la considere perfecta, sino que afortunadamente para que el Gobierno enfrente exitosamente la solución de los problemas sociales, que sí tienen prioridad, no necesita de reformar ningún artículo de la Constitución.Eso es lo que explica por qué nuestros gobiernos han hecho cosas buenas con el ordenamiento constitucional que tenemos, repito, no es que me guste, sino que no representa un obstáculo para hacer las cosas buenas y las cosas malas.Otro elemento, las constituciones de los estados, las constituciones políticas, por la naturaleza propia de ellas, no resuelven realmente los problemas básicos de las sociedades.En el caso panameño, ¿cuáles son nuestros verdaderos problemas y cuáles nuestras verdaderas prioridades? Por ejemplo, garantizar los máximos niveles de seguridad al ciudadano, eso sí que constituye un problema.En materia de prioridades, yo siento que la sociedad panameña ve más bien como prioridad que los gobiernos respeten el ordenamiento constitucional que encuentran, en vez de producir reformas para terminar finalmente volviendo a violar las constituciones a veces creadas por ellos, o modificadas por ellos mismos.¿Cuál es su opinión sobre la segunda vuelta?En lo estrictamente jurídico, la regla de la segunda vuelta para el escogimiento de los presidentes y vicepresidentes de la República no puede establecerse mediante ley, sólo puede implantarse mediante una reforma constitucional que modifique la norma de la Constitución para el escogimiento de presidentes y vicepresidentes de la República.En la apreciación política de la llamada segunda vuelta importa tener presente las siguientes realidades: la capacidad, la probidad y la madurez de los presidentes no la determinan la cantidad de votos que estos obtengan en la segunda vuelta; la segunda vuelta tampoco es garantía de que en la segunda votación el candidato ganador obtenga más votos de los que obtuviera en la primera; la Constitución panameña nunca ha exigido una segunda vuelta para escoger al presidente de la República y nunca ha habido por ello cierre de calles ni huelgas de hambre; la experiencia panameña y la de los demás Estados del mundo demuestra que ambas reglas (simple mayoría o mayoría absoluta) han producido los mismos efectos: buenos gobiernos y también malos gobiernos.No hay, pues, relación de causa efecto entre los sistemas comiciales comentados y las bondades o garantías en cuanto a sus resultadosExiste la percepción de que en Panamá cada vez hay menos profesionales constitucionalistas.¿Qué está pasando?El fenómeno que usted señala no es exclusivamente en Panamá.Se da en todos los países, en todos los Estados.Y es que la inmensa mayoría de las personas y más especialmente de abogados, y además de constitucionalistas, no han dado para nada con la naturaleza propia de las constituciones políticas de los Estados.La Constitución se hizo muy bien pensada para trazar el camino a seguir, pero algunos dirán entonces: ¿no tengamos Constitución?No.no.Algunos políticos, abogados creen que están haciendo política vendiendo ciertas ilusiones y ciertas ideas, por ejemplo, que si no hay Asamblea Constituyente no hay una buena Constitución.No es relación de causa efecto.¿Lo invitaron a formar parte de la Comisión Nacional de Reformas?Sí fui invitado y decliné la invitación.No acepté porque, evidentemente, mi presencia en esa comisión no habría sido de utilidad.Esa comisión fue creada para proponer reformas a la Constitución y yo soy de la convicción de que el país necesita más que la Constitución sea respetada a que sea reformada.¿Qué lo llevó a especializarse en esta rama?Mi instinto público, mi solidaridad con las personas, especialmente con los que menos tienen.A mí la política siempre me ha interesado.Tengo algo muy definido que me separa de las personas que opinan de derechos constitucionales aquí en Panamá y en el resto de los países, pienso que es el desconocimiento de la naturaleza de las constituciones lo que pone a ciertos constitucionalistas, políticos a atribuirle a las constituciones defectos que no son de las constituciones, sino de los políticos, defectos que son de los gobiernos y no son de las constituciones.Ahora se habla de la reforma de la Constitución para garantizar la independencia de los órganos.No, el principio de la independencia de los Órganos del Estado está consagrado, pero la eficacia de las constituciones no dependen de la claridad de sus textos, ni de las bondades intrínsecas de sus textos, sino de la arcilla política que manejen nuestras instituciones, nuestro gobierno.¿Se necesita reformar el texto de una Constitución o reformar a estos carilimpios? Sinceramente es otra cosa, eso no depende de las constituciones y hago mucho énfasis en esto porque a mí me duele que la gente se esté esperanzando.