Un holograma con éxito mundial
Hatsune Miku es perfecta y no existe. Pero su triunfo sí es real, ha generado millones de dólares en ingresos; 2,3 millones de personas la siguen en Facebook. Su imagen se ve por todo Japón.
Hatsune Miku es perfecta y no existe. Pero su triunfo sí es real, ha generado millones de dólares en ingresos; 2,3 millones de personas la siguen en Facebook. Su imagen se ve por todo Japón.
Sus ojos son grandes y redondos. Mide 1,58, y apenas pesa 43 kilos. Tiene 16 años, los mismos con que contaba al nacer el 31 de agosto de 2007, y que nunca cambiarán. Es una virgoriana que se viste con minifaldas cortas y con botas largas. Lleva la melena azul turquesa larga al estilo colegial. Su nombre significa primer sonido del futuro.
Nació como una aplicación de un programa de voz artificial, para que los usuarios crearan sus propias canciones. Para hacerla más atractiva entre los consumidores, su empresa creadora, Crypton Future Media (CFM) combinó esa voz con una imagen, la de una chica de cómic manga. Fue un gran éxito instantáneo. Sus fans empezaron de inmediato a crear material para ella: ilustraciones, programas de coreografía, diseños de ropa. Hoy cuenta con un repertorio de más de 100.000 canciones, centenares de miles de vídeos y todo tipo de productos. La página SankeiBiz apuntaba que en sus primeros cinco años Miku generó unos 120 millones de dólares.
Tras las canciones y los vídeos, el paso natural eran los conciertos. Convertida en holograma 3D, Hatsune Miku genera la misma pasión que cualquier cantante en el mercado adolescente. Y sus conciertos se cuentan por llenos. De acuerdo con CFM, el que Hatsune sea humana o no es irrelevante. Lo que atrae es, precisamente, que cualquiera puede reflejar sus deseos, aspiraciones o biografía en ella.