Adhesiones al Tratado blindan la vía interoceánica
El país, a través de estas acciones, garantiza su estatus soberano y protege la operación continua de la ruta frente a cualquier crisis internacional.
Las recientes adhesiones al Tratado de Neutralidad Permanente del Canal de Panamá, firmado el 7 de septiembre de 1977 con Estados Unidos (EE. UU.), demuestran cuán relevante es la vía interoceánica para el comercio mundial, sobre todo en un escenario marcado por tensiones entre grandes potencias.
Dicho respaldo, a juicio de María Eira Castillo, directora de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá (UP), blinda diplomáticamente a la ruta acuática, disuadiendo cualquier intento de vulnerar la soberanía del país y avalando su estabilidad ante eventos geopolíticos futuros.
Mencionó que la incorporación de países históricamente neutrales como Suiza robustece la seguridad jurídica del Canal y dificulta la intervención militar o económica de potencias extranjeras.
"Este apoyo multilateral consolida el respeto al derecho internacional", aseveró en entrevista a Panamá América.
Castillo ponderó la estrategia diplomática de Panamá para conseguir que más países se unan a este acuerdo, convirtiendo a la vía en un activo protegido por una red de consensos mundiales, cuyo impacto y trascendencia está por encima de cualquier convenio bilateral.
Señaló que el país, a través de estas acciones, garantiza su estatus soberano y protege la operación continua de la ruta frente a cualquier crisis internacional o conflicto bélico; sin embargo, es importante destacar que no cuenta con la capacidad suficiente para hacer frente a estos desafíos. Por tanto, corresponderá a sus principales garantes, entre ellos Estados Unidos, su defensa. No obstante, la firma de más de 40 países al Tratado le otorga la potestad de presionar diplomáticamente al agresor ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA).
"El Tratado de Neutralidad, en un escenario de agresión, faculta a Estados Unidos para intervenir y defender el Canal, por consiguiente, más allá de su validez, la defensa material de la neutralidad recae en la contundencia de las fuerzas disuasorias de sus garantes", acotó.
Las naciones que se adhieren a este Tratado, de acuerdo con el internacionalista Irving Arosemena, no solo reconocen el régimen de neutralidad, sino que también se comprometen a que sus naves cumplan con todos los requisitos y exigencias que establece el documento.
Arosemena, a diferencia de Castillo, considera que este acuerdo no tiene ningún impacto frente a conflictos geopolíticos internacionales porque no es más que una expresión de voluntad política que resalta la operatividad imparcial del Canal.
Las autoridades han calificado las últimas incorporaciones al acuerdo (Suiza, Brasil y Portugal) como un "mensaje claro al mundo" de la trascendencia de la ruta marítima para el comercio internacional y la estabilidad del hemisferio occidental.
InvitacionesEl ministro de Relaciones Exteriores, Javier Martínez Acha, ha extendido la invitación a otras 12 naciones para que se adhieran a este protocolo, entre las que destacan: Filipinas, Australia, Serbia, Jordania, Vietnam, Pakistán, Georgia, Argelia y Costa de Marfil, pero aún hacen falta más de 130.
El Canal de Panamá moviliza cerca de 500 millones de toneladas de carga anualmente, lo que se traduce en aproximadamente 300 millones de dólares.
Los principales usuarios de la ruta por flujo de carga son: Estados Unidos, China, Japón, Chile, Corea del Sur, Perú, entre otros.