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Una cita sabatina con el arte, la música y el “yo” interno
Yessika Valdés - Publicado:
Había mil cupos reservados para niños deseosos de adentrarse en un mundo donde lo más importante es sintonizarse con el corazón y con las emociones, para luego, entonces, iniciar un importante proceso en la vida de todo individuo: la creación.Cientos acudieron al llamado este sábado.Cientos sentían que tenían algo que comunicar.Sea que lo comunicaran al estilo Joan Miró, al estilo Olga Sinclair o en su propio y único, irrepetible estilo, lo importante es que tomaran ventaja de esa gran avenida de comunicación que es el arte pictórico, para gritarlo a los cuatro vientos.Avenida para la catarsis, la pintura, como un agua para el sediento en el desierto, les abría las puertas, otra vez, a niños de barrios marginales, de escasos recursos como San Felipe, Santa Ana, Calidonia, San Miguelito, la 24 de diciembre y otras comunidades, en una mañana de sol, en un barrio popular, El Marañón, en un gimnasio popular, creado y bautizado por una organización sin fines de lucro, el Club de Leones, gracias a alianza, precisamente, de otras dos ONGs que ven con ojos de bondad y amor a la niñez: la Fundación MAPFRE, cuyo gerente general y vicepresidente es Dino Him y la Fundación Olga Sinclair, que preside la pintora panameña de talla internacional.El corazón les dictó lo que tenían que pintar y sus sentidos, alertados por los estímulos del medio ambiente, se dejaron conducir por los caminos del arte.Meditaron, hicieron ejercicios de relajación guiados por su mentora principal, Olga Sinclair, que como amorosa madre, teniendo como fondo música clásica, de los grandes maestros y genios, les estableció la diferencia entre el bien y el mal y les pidió demostrar sabiduría y elegir el bien, les invitó a buscar en las artes una aliada para ver con ojos de optimismo la vida y hasta para sobrellevar mejor sus embates.Más de 100 voluntarios de las dos fundaciones, entre ellos reconocidas figuras de la farándula (como Paulette Thomas), la banca, el comercio, empresas organizadoras de eventos (como Nils Petterson) los ayudaban mientras los pequeños artistas creaban hermosos cuadros que luego ponían a secar al sol. Había niños pintando en el suelo, en las escaleras del gimnasio...Que si pintura abstracta, corazones, casas,paisajes, rostros...La mañana se pintó de colores para todos, dieron rienda suelta a su imaginación, se divirtieron, compartieron, hicieron nuevos amigos, se deleitaron escuchando a Boticelli, Vivaldi, el tema del Titanic y otros, cada cual más bello.¡Qué buena manera de empezar un fin de semana en el colorido trópico panameño!