opinion
Día del abogado y la abogada
Mariblanca Staff Wilson - Publicado:
En Panamá se conmemora el 9 de agosto el Día del Abogado/a en honor al natalicio del insigne jurista don Justo Arosemena.La celebración de la fecha consiste no sólo en repetir una rutina festiva que por costumbre, se realiza todos los años; tampoco en celebrar una reunión social entre colegas del mismo oficio; ni significa nada más que un paréntesis, para olvidar siquiera por algunas horas los problemas y los sinsabores que nos produce el observar de qué modo la incompetencia, la corrupción, la mentira, la pobreza, la violencia y la inseguridad parecen haberse enseñoreado en nuestra patria.Ciertamente, si el pueblo panameño que tanto sufre, no pudiera confiar en que sus abogados y abogadas lucharán para que los derechos dejen de ser simples declaraciones de los oportunistas sin contenido alguno y que las leyes tengan más valor que el del papel sobre el que se escriben, y si solamente nos dejáramos llevar por el desaliento frente a un sistema judicial en el que nadie cree o si Justo Arosemena, Ricardo Alfaro, Clara González, Thelma King nos parecieran nombres lejanos en el tiempo al igual que sus ideales y principios.Si todo eso ocurriera, los y las profesionales del derecho nada tendríamos que festejar.Pero si este 9 de agosto lo sentimos como ningún otro, y si aprovechamos la celebración para expresar alto y claro que palabras como Derecho, Justicia, Libertad, Equidad, Tolerancia, Dignidad, y Paz son sagradas y que creemos en su vigencia permanente.Por eso, este día del abogado y de la abogada debe servir para renovar nuestro compromiso y responsabilidad en la defensa de la Constitución y sus principios, las leyes y el estado democrático.Para ello, es preciso que abogados y abogadas, cualquiera sea el lugar que ocupemos en el ejercicio de la profesión, nos enfrentemos a las adversidades con fe en el derecho y en nuestra fuerza interior y capacidades para construir un futuro mejor para nuestra patria.Se dice que el abogado/a debe ser como la hoja de una espada: recta, flexible, brillante y acerada, y aunque no todos los abogados/as encuadran en ese postulado, existe una gran mayoría que se desvelan por defender y por hacer cumplir las leyes, dignificando la profesión, manteniendo en alto el apostolado de la justicia y de sus principios, dando ejemplo con los actos, con honor, con dignidad, con probidad; transformando y aplicando, ese valioso instrumento que es el Derecho, desde una perspectiva más humanizada, con desprendimiento, con generosidad, pero ante todo con equidad y ética profesional y vivenciando aquel mandato romano: "Fiat Justicia perea mundus", (Hágase Justicia aunque perezca el mundo).Felicidades a todos los y las colegas en nuestro día....es preciso que abogados y abogadas, cualquiera sea el lugar que ocupemos en el ejercicio de la profesión, nos enfrentemos a las adversidades con fe en el derecho y en nuestra fuerza interior y capacidades para construir un futuro mejor para nuestra patria.