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El otro y sus símbolos
Juan Carlos Ansin - Publicado:
Los cambios en la cultura reflejan los cambios en los valores y en los patrones de conducta de los seres humanos.Estos efectos se reflejan, a su vez, en la cultura.Esta imagen especular entre sociedad y cultura conserva la atemporalidad de lo instantáneo.No importa la distancia que separe al objeto de su imagen en el espejo, cualquier movimiento será percibido como instantáneo.Con esta analogía deseo enfatizar que la velocidad de la evolución cultural que experimentamos, es producto de cambios percibidos como inmediatos en la conducta de la sociedad y de los individuos.Las modificaciones en el modo de vida en épocas pasadas se efectuaban en períodos más largos.Ahora la ciencia y la tecnología la llevan a cabo en menos de una generación.La brecha que antes separaba a padres de hijos, hoy separa a los hermanos.Resulta inconcebible que en la época de las comunicaciones inalámbricas y de la globalización cultural, haya países, pueblos y sociedades con siglos de retraso.He encontrado alguna claridad revisando opiniones sobre la relación inextricable entre el sujeto y los símbolos.Que el hombre es un ser gregario, cuya existencia depende del Otro, no caben dudas.De modo que la persona adquiere un carácter de dependencia innato.Desde su concepción el Hombre pasa a estar sujeto del Otro y desde su nacimiento lo estará también de sí mismo.Pero ¿qué o quién es ese Otro?D-R.Dufour, lo explica exhaustivamente en El Arte de Reducir Cabezas.Bajo una mirada sincrética a nivel histórico, filosófico y psicológico, parte de la premisa que la dependencia del sujeto no es pasiva, existe una resistencia nacida en el mismo instante en que la persona se hace consciente de su dependencia, es decir, de su libertad limitada.El Hombre persona, tiende a romper los lazos de su propia naturaleza a la que está sujeto, para ser libre y a medida que progresa en su lucha, se hace más vulnerable.Pero el sujeto no puede escapar del Otro.Edipo no pudo escapar de su destino, pues al huir tras el anuncio del oráculo, cumplió el designio.Robinson Crusoe necesitaba tanto del esclavo, Viernes, como éste necesitaba del amo.En El Señor de las Moscas, la involución cultural al primitivismo salvaje de los estudiantes ingleses náufragos, se expresa en su sujeción a la realidad de un Otro distinto al de su cultura original, simbolizado ahora en un jabalí convertido en tótem tribal.De modo que el Otro al que estamos sujetos, se manifiesta en forma simbólica, ya sea como Idea, Dios, Rey, Estado, Mercado, Inconsciente, etc.El deseo de libertad y la libertad para desear, están sujetos a la Ley -religiosa y/o laica- que regula o impide su realización.Del mismo modo que los instintos están sujetos a la Psique.Por lo tanto el límite a nuestra libertad lo ponemos nosotros y el Otro.La gran conquista de la sociedad, a mi entender, sería lograr la convivencia armónica entre el Sujeto y el Otro, dentro de una cultura que, al mismo tiempo que le pone frenos a la libertad, nos permita gozar plenamente de ella, antes de perecer en el intento de conquistarla o de morir al poseerla.