Panamá y el espejismo de los rascacielos
Panamá y el espejismo de los rascacielos
Panamá es, a menudo, víctima de su propia silueta. Los rascacielos de la Avenida Balboa, el flujo constante de barcos por el Canal o los centros comerciales abarrotados, proyectan la imagen de una economía robusta y sofisticada. Sin embargo, detrás de esa fachada de crecimiento —que el Banco Mundial proyecta en un 3.9% para abril de 2026— se esconde una realidad que camina por la vereda de la precariedad: casi la mitad de nuestra fuerza laboral opera en la informalidad.
De acuerdo con los datos más recientes publicados en marzo de 2026 por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) de la Contraloría General de Panamá, la tasa de informalidad en Panamá se situó en un 47.1%, si bien representa una leve mejoría frente a años anteriores, la cifra sigue siendo alarmante.
Estamos hablando de que casi uno de cada dos trabajadores en el país no cotiza en la Caja de Seguro Social (CSS), carece de acceso a jubilaciones dignas y sobrevive sin la red de seguridad que brindan las prestaciones laborales. ¿Cómo es posible que un país con ingresos de "primer mundo" mantenga estructuras laborales tan frágiles?
El problema fundamental es que el crecimiento económico de Panamá ha sido excluyente. La riqueza se concentra en sectores de alta tecnología, logística y servicios financieros que requieren mano de obra altamente calificada. Mientras tanto, el panameño de a pie, aquel que no pudo acceder a una educación técnica o superior de calidad, queda relegado a la economía de subsistencia.
Al no cotizar, el trabajador informal se ve empujado hacia una dependencia de los esquemas de asistencia social no contributivos y del sistema de salud pública financiado por impuestos generales. Esto genera una presión fiscal adicional sobre el Estado, que debe cubrir estas necesidades básicas sin contar con el respaldo de las aportaciones previas del individuo durante su vida laboral.
Desigualdad TerritorialMientras que en la capital la modernidad es la norma, en provincias como Darién la informalidad supera el 68%, y en las comarcas llega a niveles críticos por encima del 70%.
Precarización JuvenilLos jóvenes son los más golpeados, con una tasa de informalidad que ronda el 47%.
Estamos formando una generación que ve el "camarón" o el emprendimiento por necesidad como su única vía de escape, perdiendo los años más productivos de su vida sin protección alguna.
El reto de la Caja de Seguro SocialLa informalidad no es solo un problema de ingresos individuales; es el mayor cáncer que carcome el sistema de seguridad social. Con una base de contribuyentes que se estanca frente a un sector informal que crece, el sistema de pensiones se vuelve matemáticamente insostenible. No podemos exigir una CSS eficiente si la mitad de la población económicamente activa está fuera del sistema de recaudación.
Para revertir esta tendencia en 2026, la estrategia no puede limitarse a la fiscalización o al castigo. Se requiere una simplificación administrativa que haga que ser formal no sea un castigo burocrático para el pequeño empresario.
El crecimiento del PIB es una métrica de éxito nacional, pero la tasa de formalidad es la verdadera métrica de la dignidad humana. Un Panamá con rascacielos, pero con la mitad de su gente sin seguro social es un país que construye sobre arena.
Es hora de que el progreso deje de ser algo que solo se mira desde abajo y se convierta en una realidad que se siente en el bolsillo y en la seguridad de cada hogar panameño.