Meduca refuerza cerco de protección escolar en Veraguas y la Comarca Ngäbe Buglé para blindar a menores vulnerables
María Pimentel destacó que el esfuerzo interinstitucional permite dar seguimiento a los casos que requieran atención especializada.
La prioridad es retirar a los niños y adolescentes de cualquier escenario de peligro sin afectar su derecho a la educación. Foto. Melquíades Vásquez
El Ministerio de Educación (Meduca), a través de las direcciones regionales de Veraguas y la comarca Ngäbe Buglé, en coordinación con otras instituciones y asesoría legal, activó los protocolos de atención y protección ante situaciones que puedan representar un riesgo para niños, niñas y adolescentes dentro o alrededor de los centros educativos.
La medida busca atender de manera oportuna sospechas o señales de posibles situaciones de vulnerabilidad que puedan afectar a los alumnos, garantizando la protección de la niñez y, al mismo tiempo, procurando que estas intervenciones no interrumpan su proceso de enseñanza.
Trabajo interinstitucional para salvaguardar a menores en riesgo
La directora regional del Meduca en Veraguas, María Pimentel, explicó que se desarrolla un trabajo conjunto con las instituciones responsables de la protección infantil, con el propósito de identificar los factores de riesgo y establecer las acciones necesarias para salvaguardar a los menores.
María Pimentel destacó que el esfuerzo interinstitucional permite dar seguimiento a los casos que requieran atención especializada, evitando que los estudiantes queden expuestos a situaciones que puedan poner en peligro su integridad física, emocional o social.
Garantía del derecho a la educación y llamado a la comunidad
La funcionaria señaló que la prioridad es retirar a los niños y adolescentes de cualquier escenario de peligro sin afectar su derecho a la educación, por lo que se procura que las medidas de protección sean coordinadas estrictamente entre las autoridades educativas y las instancias competentes.
El Meduca reiteró la importancia de que docentes, padres de familia y comunidades educativas estén atentos a cualquier señal de alerta y comuniquen oportunamente las situaciones que puedan comprometer la seguridad y el bienestar de los estudiantes.