Vender hoy para no perderlo todo: La dramática decisión de los ganaderos de Azuero ante una sequía implacable
Tony Cigarruista, un pequeño productor de Parita decidió quedarse únicamente con tres animales, una cantidad que considera que puede alimentar.
Los ganaderos aclaran que no venden porque quieran abandonar la actividad ganadera, sino porque buscan proteger lo poco que aún pueden sostener en sus fincas. Foto. Thays Domínguez
Cada res que sale del corral representa años de esfuerzo, inversión y dedicación; sin embargo, el temor a que una prolongada sequía deje sin agua y sin pasto a los animales está obligando a muchos ganaderos de Azuero a tomar una de las decisiones más difíciles: vender parte de su hato antes de que sea demasiado tarde.
Desde tempranas horas, productores de Parita, Pesé, Las Tablas, Macaracas y otros distritos de la región llegan a las subastas ganaderas con la esperanza de encontrar un comprador que les permita evitar pérdidas mayores.
Los ganaderos aclaran que no venden porque quieran abandonar la actividad ganadera, sino porque buscan proteger lo poco que aún pueden sostener en sus fincas.
"Tenemos que prepararnos para lo que venga", comenta Tony Cigarruista, un pequeño productor de Parita decidió quedarse únicamente con tres animales, una cantidad que considera que puede alimentar con el terreno que tiene disponible.
Para él, mantener más reses en medio de la actual incertidumbre climática sería poner en riesgo todo su patrimonio familiar.
El impacto del fuerte verano en los potreros
La preocupación también la comparte Leonardo Ojo Cruz, productor de Sabana Grande de Pesé, quien asegura que el fuerte verano, las intensas brisas y el rápido secado de los potreros hacen que cada vez sea más difícil alimentar al ganado.
"Hay que vender para que no se muera en el potrero", afirma Ojo Cruz con la experiencia de quien ya ha lidiado con otras intensas sequías en la región.
Aunque las subastas ganaderas ofrecen actualmente una oportunidad para obtener un precio justo por los animales, detrás de cada venta existe una historia de sacrificio y la persistente esperanza de que las lluvias regresen antes de que la situación empeore drásticamente.
A esta profunda preocupación sectorial se suma que el mes de julio ha transcurrido prácticamente sin lluvias en gran parte de la península de Azuero. Esta anomalía climática agrava aún más el panorama socioeconómico al acelerar el deterioro de los suelos, secar las fuentes hídricas y reducir al mínimo la disponibilidad de agua y alimento para el ganado.