El señor nos quiere salvar a todos
Cuando Dios nos creó como personas, dándonos un ser potencialmente pleno, con alma, cuerpo y espíritu, con características individuales propias y originales, lo hizo con el propósito de que nos convirtiéramos, cada uno, en un ser lleno de amor que tuviera con él una relación única y personal de amor. Y lo ha hecho así con cualquier ser humano en cualquier parte del mundo, de cualquier cultura y religión. Dios no podía contradecirse a sí mismo siendo más bueno con unos que con otros, dando más privilegios a unos que a otros. No podía ser más generoso con un europeo cristiano, que con un poblador de la China, de la India, o con los musulmanes. Todos están destinados a ser hijos de Dios y de manera plena. El asunto es que no han conocido de Cristo. No les ha llegado la predicación del Evangelio. Faltan misioneros en todos los niveles para llevar la Palabra a todas partes del mundo.
Cada ser humano tiene un cuerpo, lo que le permite vivir en esta dimensión terrestre el tiempo que sea necesario dispuesto por Dios para vivir esa relación humano-divina. La persona puede nacer y vivir solo seis meses de vida, pero como tiene espíritu su relación con Dios es tan plena como un cristiano a los setenta años. Su alma no depende de la edad para estar con Dios, sea una persona de cinco años, o anciana, o inclusive enferma con parálisis cerebral. Su capacidad de conocer en lo profundo del ser mantiene una relación iluminada en relación con el ser infinito, omnipotente y omnisciente que es Dios de manera misteriosa pero real. Es templo de Dios siempre. Su espíritu, o sea su capacidad de recibir lo divino es plena, real, no importa la edad, la religión o la cultura. Y por eso hay millones de cristianos anónimos en el mundo. Personas que viven la comunión divina porque reciben la presencia del Espíritu aun sin saberlo ni conocerlo, pero aman, perdonan, son generosos, pacíficos y contribuyen con su vida a que el mundo sea mejor. Lo que el Señor quiere es que los cristianos, los que hemos recibido la revelación plena, los que sabemos que hay tres personas en la Santísima Trinidad y vivimos la redención de Cristo nuestro salvador, podamos extender nuestra fe, hacer partícipes a aquellos que no conocen de Cristo, que él los ha amado, murió por ellos, quiere que conozcan el misterio de amor que es Dios, hagan plena su relación con él. Por lo tanto, quiere que seamos misioneros, usando todos los medios posibles, para que conozcan a Cristo. Y el Señor, Dios Padre, a través de Cristo, su muerte y resurrección los salva, y a través del Espíritu los ilumina.