Presidente se obsesiona por compararse con Ricardo Martinelli
Tras cuatro años, el presidente Juan Carlos Varela aún se siente opacado por el exmandatario Ricardo Martinelli y lo sigue evocando en sus discursos.
En su mensaje del pasado 1 de julio, el presidente volvió a plantear comparaciones con la gestión de su predecesor, Ricardo Martinelli. Víctor Arosemena
Analistas políticos y copartidarios del presidente Juan Carlos Varela coinciden en señalar que tras cuatro años de gestión, todavía se siente opacado por el exmandatario Ricardo Martinelli, algo que quedó evidenciado en su más reciente discurso ante la Asamblea, donde volvió a comparar su gobierno con el de Martinelli.
De hecho, en su informe a la nación del pasado domingo, Varela negó que exista una crisis institucional y dejó entrever que sí la hubo durante la gestión Martinelli, a la cual acusó de usar recursos del Estado para hacer política, intervenir contrataciones públicas, usar el poder para hacer negocios y enfrentar al pueblo "dejando a personas lisiadas, luto y dolor".
Varela volvió a incurrir en su clásica comparación con el gobierno de Martinelli: "En estos 4 años no se ha utilizado una sola granada lacrimógena".
Varela agregó que él está "adecentando la administración del Estado" y calificó de "enferma" a la administración anterior, por supuestos sobrecostos en sus obras emblemáticas.
Incluso sacó espacio en su discurso para mencionar el caso Finmeccanica y opinó que los radares comprados en el gobierno pasado "resultaron inútiles".
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Esta aparente obsesión del presidente por aprovechar la vitrina mediática de los actos oficiales para criticar y compararse con el gobierno de Martinelli ha sido una tónica en sus discursos a la nación.
Y ha sido así desde el 1 de julio de 2014, cuando tomó posesión del cargo.
Aquel primer martes como presidente, Varela aprovechó para criticar lo que él denominó "política partidista" de la gestión Martinelli en el manejo de la seguridad. "A partir de este momento, la política partidista sale de una vez por todas de nuestros estamentos de seguridad", prometió Varela, quien planteó una comparación donde él se mostraba como mejor.
En aquel momento se podría ver como normal dicha comparación, pero pocos podrían anticipar que el parangón político sería la constante durante toda su gestión.
Al momento de recapitular su primer año de gobierno, Varela ya daba indicios de esta estrategia.
El 1 de julio de 2015 dijo que el "pecado de la codicia" había sido prioridad en el gobierno anterior, en lugar del servicio al pueblo. "Esto se terminó y Panamá unida lucha por desprenderse de ese pecado", afirmó en tono desafiante.
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Pero al tercer año de su gobierno, sin los resultados prometidos y con el tiempo ya en su contra, Varela acusó directamente a la gestión Martinelli de su fracaso.
En su discurso del 1 de julio de 2017 argumentó: "Reconozco que no ha sido una tarea fácil y que el llevarlo a cabo ha tomado más tiempo de lo que esperaba porque el erario había sufrido un perjuicio nunca antes visto".
Ya en ese momento, con el mote de "tortuguismo", el jefe del Ejecutivo emplazó a quienes cuestionaban su lentitud y se excusó diciendo que él tenía una "visión" de trabajo para "no legarle a nuestro país obras cargadas con los sobrecostos y comisiones que se han descubierto".
Tal urgencia tiene para Varela los tópicos de comparación con el gobierno anterior, responsabilizarlo de "pecados" y mostrarse como salvador de la patria, que incluso hizo alusión a esto en su discurso ante la Asamblea de las Naciones Unidas (Nueva York, 20 de septiembre de 2017).
"Estamos recuperando cientos de millones de dólares desviados, que le pertenecen al pueblo e invirtiendo esos fondos en la gente, poniendo los recursos del Estado al servicio de todos los panameños", expresó en ese estrado.
Para el abogado y exmiembro del panameñismo Alejandro Pérez, esta conducta de Varela raya en lo enfermizo: "Él es dependiente de la popularidad de Ricardo Martinelli y anhela alcanzar sus logros", dijo.
Para Jorge Gamboa Arosemena, copartidario del presidente Varela, el tiempo de excusar su fracaso con las fallas del gobierno anterior ya pasó. "A estas alturas, Varela ya no debería usar el pasado como excusa ni tampoco tiene autoridad moral para hablar del pasado", advirtió.