Zonas pagas, estructuras que angustian a los usuarios
Zonas pagas, estructuras que angustian a los usuarios
@gilbertonews
El desbarajuste al que están sometidos los usuarios del transporte público en la capital es un problema que mutó a la costumbre. En la calle hay una mezcla de sentimientos que van desde fastidio, desespero, inconformidad y, en el última circunstancia, hasta resignación.
Los usuarios no dan prórroga para que el Gobierno complete el proyecto de modernización del transporte en uno de sus componentes que incluyó el plan: las paradas y zonas pagas instaladas en las ciudad de Panamá y San Miguelito donde circula el metrobús.
Para el grueso de los usuarios no hay excusas. Los trabajos de ordenamiento vial y del metro concluyeron; sin embargo, los minutos de espera para abordar un metrobús siguen convertidos en horas, sobre todo cuando el calor por la aglomeración, el ruido, la inseguridad o la lluvia azotan.
En las rutas del metrobús todavía hay paradas improvisadas donde los usuarios esperan a las unidades del transporte, expuestos al sol y lluvia. Letreros horizontales con logos del metrobús indican que se trata de una parada improvisada. Allí las unidades descargan y recogen pasajeros.
En las zonas pagas, la efectividad prometida está en duda. La gente se siente como ganado en corral, agonizando por la espera de un bus, sobre todo si es en horas de alto tráfico, pasadas las 10:00 p.m. o por la inseguridad del área que se pone en riesgo el regreso a casa.
Para los testigos de la evolución de las paradas, la molestia sembró raíz en 2002 cuando la empresa Equipamientos Urbanos Panamá (Eupan), a través de un convenio con el Municipio de Panamá, se encargó de reemplazar las tradicionales paradas con techo de zinc por paradas aclimatizadas al tiempo. El convenio con la administración del entonces alcalde Juan Carlos Navarro era de 15 años.
Desde entonces las paradas iluminadas y con material de acero inoxidable vienen reemplazando las de techos con material de zinc y concreto. El tiempo transcurre y las nuevas infraestructuras no terminan de convencer por las condiciones en que se levantaron.
La lista de quejas es conocida por el secretario de metas de la Presidencia, Carlos Duboy, y sabe que se trata de un reto que debe emprender el Gobierno central. El 3 de diciembre del año pasado, cuando entregaron la zona paga de la 24 de Diciembre, lo reconoció: “Creo que tenemos mucho por hacer como gobierno en tareas específicas como supervisar, multar e inspeccionar para que de una manera ordenada se vaya poco a poco mejorando el sistema de transporte”.
Agregó que es un proceso continuo: “creo que hay grandes retos, la población está creciendo a un ritmo muy rápido. Las construcciones en el área residencial aumentan y un país que crece a ese ritmo tiene que hacer inversiones en infraestructuras públicas”.
Desde que Eupan renegoció en 2011 un nuevo contrato (#42-2011) con la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), la Secretaría de Metas ha recibido a conformidad 17 zonas pagas de las 20 que se fijó en el contrato. La inversión a la fecha en la construcción de las nuevas infraestructuras recibidas es de $94 millones.
El contrato inicial era de $37 millones, pero una segunda adenda redujo la cantidad de paradas y consecuentemente le disminuyó el valor del contrato a $33 millones.
Serían 169 paradas tradicionales para el distrito de San Miguelito, y otras 800 dentro del distrito de Panamá con 20 zonas pagas incluidas. Sin explicación de las autoridades, el valor se disparó. Por ejemplo, solo por la recién inaugurada zona paga en la 24 de Diciembre el valor de la inversión es de $6 millones para 125 mil habitantes del sector este que a diario utilizan el sistema.
Aunque la aglomeración en el centro comercial La Doña es indiscutible, parte de los usuarios optan por el servicio alterno y de los “diablos rojos”. Aducen que los tiempos de espera de los metrobuses es el mayor enemigo de las zonas pagas. “Uno prefiere esperar desde afuera para abordar lo primero que pase porque si no se llega tarde al trabajo”, relata uno de los usuarios que angustiado por el sistema reclama por mano dura para Mi Bus.
“En estos momentos se trabaja en un plan maestro para la ubicación de nuevas zonas pagas de acuerdo a las necesidades de los usuarios y requerimientos de operación del sistema para cada día ir mejorando el servicio de los usuarios”, dijo a Panamá América el secretario de metas intentando bajar los ánimos de los usuarios que no saben si la construcción de más paradas es la solución o que el Estado rescinda el contrato a Mi Bus.
Aún cuando la serie de quejas aturde a los 700 mil usuarios, en la gestión del presidente Juan Carlos Varela se planifican nuevas estructuras para optimizar el servicio. Por ejemplo, se construye la zona paga en Los Andes con un avance del 60% y la construcción de la zona paga de San Isidro que va a integrar la Línea 1 del Metro.
El plan maestro, declara Duboy, ha identificado 5 zonas pagas adicionales que trabajarán en conjunto con la Línea 2 del Metro de Panamá en sitios como: Caja de Seguro Social, Universidad de Panamá, Universidad Tecnológica, Mano de Piedra y Ciudad Hospitalaria. Para esa aspiración existe un renglón de inversión de $40 millones.
Duboy concluye que la construcción de zonas pagas y reubicación siempre va ser una gran incomodidad para la población; pero confía en que al final el sistema metrobús será de gran calidad para todos.