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Jorge Luis Borges, el más universal de los escritores argentinos
El Gitano - Publicado:
Al conmemorarse el centenario de su nacimiento, entre las nieblas de las remembranzas resurge la imagen de un hombre de ropa azul, pelo plateado, ojos fatigados, polvo de caspa y canas en los hombros, amurallado tras miles de libros de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires.Era el año de 1958 y Jorge Luis Borges, como bibliotecario emblemático, sobrevivía a la soledad, colocado en vida en el fichero de los escritores minoritarios, apolíticos y descomprometidos , en el que parecía haberlo arrinconado la literatura argentina militante y antimperialista entonces en boga.Cuando inquirí por Borges en una tertulia literaria bonaerense, descubrí la sorpresa que suscitó mi pregunta.¿Quién podía interesarse en un escritor de derechas, grupo Sur, elitista, despreciado por la vanguardia literaria revolucionaria que leía a Sartre y exhumaba el realismo populista de Roberto Arlt.El poeta peruano Alberto Hidalgo, residente medio siglo en Buenos Aires, me dijo en esa ocasión que Borges era un agente imperialista infiltrado en la literatura argentina.El gobierno de Juan Domingo Perón le despidió de bibliotecario de un municipio y como escarmiento a su adhesión a manifiestos antiperonistas, le nombró inspector de pesos y medidas del mercado del abasto, aunque, a pesar de sus necesidades materiales, el escritor no ocupó el deplorable cargo.Pero no podía regresar a Lima sin haber hablado con el héroe de mi cenáculo literario, en el que celebrábamos su prosa, memorizábamos y repetíamos sus frases humorísticas e imitábamos, conciente e inconcientemente, cuentos como "Hombre de la esquina rosada" y "Funes el memorioso" .Esto es que lo que era Borges en Argentina, en 1958, un escritor sólo visitado por extranjeros, pero leído furiosamente por jóvenes de Hispanoamérica que se consideraban acólitos de un culto secreto deliberadamente minoritario en el que él era como un semidios, "el padre y maestro mágico", como Verlaine para Rubén Darío.En 1960 dicté en Madrid una conferencia sobre Borges en la Tertulia Literaria del Instituto de Cultura Hispánica, en medio de la confesada ignorancia de los escritores españoles de la generación del 60 que discutían a Vallejo y Neruda, pero que no conocían o habían olvidado al poeta argentino que, a principios del siglo, formó parte del grupo ultraísta encabezado por Rafael Cansino - Assens y Guillermo de Torre, su cuñado años más tarde al desposar a la pintora Norah Borges.Publiqué la entrevista a Borges en el suplemento dominical de "La Prensa" de Lima, entre el aplauso de sus admiradores secretos y la envidia de los que no toleraban que hubiera conocido al maestro.A mediados de los sesenta, fulgurantemente, cambió la situación.De escritor de minorías Borges pasó a escritor de masas.Mucha gente presumió haberlo leído, y aún la infatuación persiste.En 1964 la revista francesa "L´Herne" publicó un número especial dedicado a su obra , al parecer por sugerencia de Roger Caillois ,que le conocía desde Buenos Aires.Colaboraron críticos literarios internacionales, despojados del dogma de la literatura comprometida, saludando su narrativa y ensayos, principalmente, como una contribución fundamental a la literatura del siglo.La onda Borges prosiguió vigorosamente.Sus libros, que se apolillaban en los sótanos de la editorial Emece de Buenos Aires poco tiempo atrás, se tradujeron al inglés, francés, italiano, etc.Por doquier multiplicaron galardones, invitaciones, doctorados honoris causa, entrevistas por TV, seminarios en Harvard , la Sorbona, Oxford, condecoraciones de gobiernos extranjeros .El curioso especimen de "Ficciones" fue invitado al Congreso Internacional de Escritores, donde alternó con Gunther Grass, Asturias, Guimaraes Rosa , invitado por el Congreso por la Libertad de la Cultura.La UNESCO lo llevó al homenaje a Shakespeare, con el poeta italiano Giuseppe Ungaretti.En 1961 gana el Premio Formentor de 10 mil dólares, al alimón con el irlandes Samuel Beckett.En 1965 recibe la condecoración de la Orden del Sol del Perú, pasea por las ruinas de Macchu Picchu, rodeado por políticos y funcionarios que habían oído hablar de su obra, pero no la habían leído, a diferencia de sus jóvenes admiradores peruanos alejados de la fanfarria burocrática.En 1967 fue invitado por la Fundación Charles Eliot Norton, que antes invitó a Pedro Henríquez Ureña, a dictar una cátedra de poesía en la Universidad de Harvard, acompañado de Elsa Astete Millán, flamante esposa, vencedora de su tenaz misioginia.Se divorciaron en 1970 y la argentino - nipona María Kodama se convierte en su secretaria y en su esposa hasta la muerte.Sin tregua prosiguieron conferencias, invitaciones, galardones, hasta su deceso en Ginebra.En resumen, el tímido y misántropo Borges fue obligado a convertirse en protagonista de su propio cuento fantástico.OBRA LITERARIA POESIA Jorge Luis Borges empezó como poeta.En 1919, siguiendo el periplo europeo de su familia, en Sevilla publicó los primeros poemas de corte vanguardista en las revistas de la escuela ultraísta "Grecia", "Cosmópolis" y "Ultra", que da nombre al ultraísmo.Variante del futurismo italiano, más lejos del creacionismo y el surrealismo, el ultraísmo fue más entusiasmo que talento.Sus principales teóricos, Cansino - Ansséns y Guillermo de Torre, historiador del movimiento vanguardista, no aportaron mucho a la revolución estética ya iniciada por Tommasso Filippo Marinetti en el futurismo, Pierre Reverdy y Vicente Huidobro en el creacionismo y Andre Breton y Salvador Dalí en el surrealismo .Los poemas vanguardistas merecieron la pudorosa autocrítica del propio autor y quizás interesan a la crítica únicamente como una fase protoplasmática .Propiamente la obra poética de Borges surgió en Argentina, al ritmo de la aclimatación de la vanguardia europea.En 1921 redescubre su país.Se dice que en 1934, cuando tenía 35 años, vió la pampa por primera vez.El joven Borges, en la mitad del camino de la vida, acumula las imágenes y arquetipos emblemáticos de su país, producto del europeismo trashumante de su adolescencia.A los 35 años descubre los malevos, el tango, los zaguanes, las esquinas, el arrabal y la milonga que lo arrastran estéticamente, pero que reprueba como actos de vida.De ese distanciamiento geográfico proviene que Borges no caiga en el pintoresquismo local, que mantenga un distanciamiento estético distante del folklore nacionalista.Las colaboraciones poéticas pioneras en las revistas "Prisma", "Proa", "Nosotros", "Martín Fierro" muestran, sin embargo, a un Borges a la búsqueda no siempre afortunada del color local dentro de un lenguaje fuertemente vanguardista que roza el pastiche europeo.Sus primeros libros de poemas "Fervor de Buenos Aires".(1923), "Luna de enfrente "( 1925) "Cuaderno San Martín" ( 1929) recogen la amalgama de vanguardismo y pintoresquismo localista.Las metáforas del período del joven Borges testimonian los excesos vanguardistas de los que el viejo Borges abominó años después, reescribiendo poemas o suprimiéndolos en antologías:"En la honda noche universal / que apenas contradicen los faroles / una racha perdida / ha ofendido las calles taciturnas / como presentimiento tembloroso / del amanecer horrible que ronda / los arrabales desmantelados del mundo" ("Amanecer").O este otro no menos discutible:" Esa cordobesada bochinchera y ladina (meditaba Quiroga) ¿"qué ha poder con mi alma" / Aquí estoy afianzando y metido en la vida / como la estaca pampa bien metida en la pampa" ("El General Quiroga va en coche al muere").Y estas metáforas que, sin duda, acongojaron al viejo Borges: "El primer organito salvaba el horizonte / con su achacoso porte, su habanera y su gringo / El corralón seguro ya opinaba Irigoyen / algún piano mandaba tangos de Saborido ".("Fundación mítica de Buenos Aires").La poesía que escribió en su madurez disolvió los tópicos y fraseología de los arrebatos juveniles y ganó en limpidez y universalidad.Sin embargo, mantuvo una coherencia carente de misterio, una racional lucidez, una versificación narrativa que ,en mi opinión, empequeñece la dimensión estética de su lírica.La poesía de Borges está en su prosa.NARRATIVAEl primer libro de relatos, "Historia universal de la infamia" (1935), apareció, previamente a la edición formal, como colaboraciones periodísticas en el diario sensacionalista "Crítica " dirigido por el célebre periodista Natalio Botana.El sentido del humor, la destreza sintáctica, la deslumbrante adjetivación, destellan en esta galería de daguerrotipos de hombres malvados, individuos que lucían" esa peculiar majestad que tienen los canallas encanecidos, los criminales venturosos e impunes".En la historia de Billy the Kid cuenta que a los 15 años había matado una docena de personas, "sin contar mexicanos".Algunos escritores mexicanos protestaron, furiosos y nacionalistas, sin reparar en que sólo era un ejercicio de ironía, no una injuria.Alfonso Reyes, embajador de México en Argentina, y gran amigo de Borges, podía dar fe de su simpatía por los mexicanos .Entre historias verídicas de asesinatos, robos y escándalos de alcoba, introdujo las biografías de facinerosos extranjeros que revelan su mórbida simpatía estética por marginales - compadritos, orilleros, malevos, en jerga criolla argentina - que reaparecerán obsesivamente en "El jardín de los senderos que se bifurcan" ( 1941 - 1942 ) y en "Ficciones"( 1935 - 1944).En "El jardín de senderos que se bifurcan" eleva el cuento policial, como Chesterton, a dimensiones filosóficas, desarrollando, por ejemplo, la noción oriental del Eterno Retorno que tratan Nietszche y Kafka, así como el tema del laberinto que parte del mito del Minotauro de Creta y llega a dimensiones metafísicas.El lector adivina el trasfondo filosófico que subyace en cuentos que, en apariencia, reconstruyen historias de gauchos matreros como Martín Fierro, de oficiales ingleses que espían para la Alemania nazi, de numismáticos inocuos que buscan en una moneda la imagen resplandeciente del cosmos.Borges reelabora la estructura del cuento clásico de ficción : a menudo tiene la apariencia de la investigación de bibliófilos devorados por la pasión de los incunables o de notas eruditas de bibliografía como "Pierre Menard , autor del Quijote " o "Tlon , Uqbar , Orbis Tertius " .A menudo la erudición clásica de Borges abruma al lector inocente .Sin embargo ,en la segunda lectura se advierte que el aparato clásico es un acto de predigistación para esconder no a un filósofo sino a un astuto narrador , a un maestro casi diabólico del arte de narrar.Las antologías de cuentos policiales seleccionadas con Adolfo Bioy Casares muestran la profundidad de su conocimiento del género.ENSAYOHay ensayos de Borges que parecen relatos y relatos que tienen factura ensayística.La virtuosidad estilística de la prosa y su viejo trato de clásicos y modernos, de Zenón de Elea a Chesterton y Kafka, revelan al prosista excepcional, sobre todo al lector universal, al Lector por excelencia, al alter ego de Funes el memorioso.Los estudios literarios van de la mano con el ensayo.La literatura primitiva anglosajona, los kennigar, las antiguas literaturas germánicas, conforman una antigua pasión que prolonga en la cátedra universitaria.La poetisa argentina Celia Paschero me llevó una vez a su clase de literatura anglosajona de la Universidad de Buenos Aires donde el ciego maestro, dejaba el bastón debajo del pupitre, para subrayar, con ademanes funambulescos, los hechos de la realidad (gaviotas , espadas , embarcaciones , guerreros y navegantes escandinavos ) que simbolizan las metáforas de las kennigar .Los ensayos borgianos constituyen el itinerario de sus influencias literarias y filosóficas: Chesterton, Kafka, Conrad, Stevenson, Walt Withman, los presocráticos griegos, Berkeley, Emerson, Schopenhauer, el doctor Johnson, la cábala hebrea, Nietzsche, Swift, Lewis Carroll y, una fuente escasamente explícita, el belga Marcel Schowb, omnipresente en las semblanzas de "Historia universal de la infamia " y en los inicios de muchos cuentos.No puede omitirse en el censo de fuentes a dos escritores argentinos: Leopoldo Lugones, precursor del cuento fantástico, a quien zahiere a menudo, y Macedonio Fernández, quien le introdujo en el humor de cepa metafísica y lo indujo al olvido o a la morigeración del color local.En suma, como ensayista Borges trasunta un conocimiento poco común de la literatura universal, pero, asimismo, demuestra una notable penetración en el estudio de clásicos argentinos como el Martín Fierro de José Hernández, Leopoldo Lugones y Evaristo Carriego .Argentino y universal es la antinomia que concilia Jorge Luis Borges.