variedades
Las aventuras de un colibrí multicultural
Giovanna Ortiz - Publicado:
“ Paz, una infinita paz, una vida descomplicada es lo que viví y sentí a flor de piel, durante 20 días que visité Rusia”.Éstas fueron las palabras más descriptivas y reiterativas de la escritora nicaragüense Maritza Sevilla, con quien conversamos a su regreso al suelo istmeño."Sentí un enfoque más espiritual e “intenso” en esta ocasión, como si Rusia me diera la bienvenida con una hermosa “comunión” entre mi persona y la naturaleza, ya que llegué y empezó a nevar", Recalcó Sevilla.Rodeada de recortes y fotografías, nos mostró imágenes que enmarcan los recuerdos de aquellos escenarios blancos y cristalinos, tal y como los que el colibrí descubrió a su llegada a Siberia.En noviembre, partió a Moscú, con su libro “Un Colibrí en Siberia”.Fue a darle continuidad a los proyectos literarios y de ballet que tiene por realizar con auspicio de tres naciones que muestran interés para que culminen con feliz término.Se encontró con un inconveniente inseperado, no sintió conexión con las casas editoras que visitó.Vivió horas de suspenso, pensó en visitar otras ciudades, pero su voz interna le insistió que permaneciera en esa ciudad.Un encuentro sublime.La bailarina y amiga Valentina Ganibalova llegó a Moscú en el momento de la disyuntiva.Con una trayectoria impecable en el ballet, ha soñado culminar su vida profesional con una puesta en escena que represente un descubrimiento cultural latinoamericano.Es ella quien pone a disposición su academia de Ballet, a la autora para dar vida al viaje emprendido por el colibrí desde el continente americano hasta Europa.Ganibalova recomendó a la escritora reunirse con “La Academia Diplomática” quienes la contactaron con la Editorial “Nauch Naya Kniga” elegida para ser la casa editora.La profesora de danza llegó a Moscú para asistir al lanzamiento de un libro que reconoce la trayectoria de su difunto esposo, quien era uno de los mejores restauradores de la nación.Ambas artistas conversaron acerca del impetuoso colibrí en una visita anterior, firmaron en esta ocasión un acuerdo de intención para promover por ambas partes, la proyección del libro y del "show" de ballet.“Quiero despedirme con una obra como el “Colibrí en Siberia”.Es como un “Cascanueces” pero latinoamericano, un comentario por la artista rusa, que reafirma un hecho sin precedentes.Tres naciones unidas.Su novela estará a la venta en tres idiomas: inglés, español y ruso.La profesora de arte y moda, Natalia Pichúguina es quien viajó con ella a su natal país, para hacer las traducciones pertinentes.La señora Maritza ve a Rusia “sedienta por un enlace cultural”, se ha reunido con los embajadores de los tres países, conformando un “triángulo cultural”.El colibrí se nutrió de lo mejor de cada país: el calor de Panamá, la fuerza “volcánica de Nicaragua y el frío conservador de Rusia, características de este animalito tan débil y diminuto, como hermoso.Qué mejor forma de representar las dos naciones centroamericanas, que por medio de la impetuosa ave enternecedora.La señal llegó del cielo.Un extraviado colibrí entro al apartamento en el piso 31 donde vive la escritora, se posó en uno de los cuadros paisajista pintado por ella.El ave no mostró aspaviento cuando lo tomó entre sus manos y se conectaron visualmente, le toma una foto y lo pone en libertad inmediatamente.¡Lo inmortalizaré! Es la promesa y el sello pactado con el que trabaja incansablemente la escritora, para que el cuento de cantares, como el ballet de Rusia junto al equipo centroamericano, viaje, tan lejos, por todos los países, para que puedan ver a través de los ojos del vivaz animalito.