Equitación panameña es adrenalina y elegancia pura
April Ramos con LL Cashemira brilla en la categoría Amplia 1.10 metros e Isabella De León junto a Tartabra Candy es una de las figuras a seguir.
Daniela Lauria y Nube, de preinfantil B (0.80 cm), en acción. Foto: Mónica González (QEP).
El sonido de los cascos golpeando la pista, la tensión antes de cada salto y la conexión casi invisible entre jinete y caballo convierten a la equitación en un deporte lleno de emoción y elegancia.
En Panamá, esta disciplina ha ido ganando fuerza, atrayendo tanto a atletas como a aficionados que encuentran en ella una mezcla única de adrenalina y armonía.
Las competencias en el país son organizadas por la Organización Ecuestre de Panamá, institución que impulsa el desarrollo del deporte y reúne a los mejores binomios del circuito nacional. C
Cada evento no solo es una prueba de habilidad, sino también un espectáculo donde precisión y confianza se ponen a prueba en cada recorrido.
Dentro del ranking nacional, varios nombres destacan por su constancia y desempeño. En la categoría Amplia 1.20 metros, Daniele Barnes junto a Duron demuestran potencia y control en cada salto.
En Juvenil B, Laura Morales y Milonguera reflejan el talento emergente que impulsa el futuro de la equitación panameña.
Por su parte, April Ramos con LL Cashemira brilla en la categoría Amplia 1.10 metros, mientras que Isabella De León junto a Tartabra Candy se posiciona como una de las figuras a seguir en la categoría Amplia 0.90 metros.
Más allá de los resultados, la equitación en Panamá representa una pasión que une disciplina, respeto por el animal y amor por el deporte.
Es, en esencia, un diálogo silencioso entre humano y caballo que, salto tras salto, sigue conquistando al público y creciendo en el país.