Las detenciones en puertos chinos golpean al registro de naves panameño; la industria apela a acuerdo
El vicecanciller, Carlos Hoyos, admitió recientemente que las retenciones de buques panameños en puertos chinos han influido en la caída del registro.
Expertos en el tema consideran que ocupar el primer lugar en capacidad tiene más relevancia que los nuevos registros de naves. PEXELS
Aunque las autoridades gubernamentales atribuyen el descenso del abanderamiento panameño a la implementación de una política en la que prevalece la calidad sobre la cantidad, especialistas en la industria marítima consideran que las retenciones de buques en puertos chinos tienen una incidencia directa en esta caída.
Mencionan que es fundamental que se concrete la renovación del Tratado de Nación Más Favorecida entre ambos países para evitar mayores afectaciones al registro y a la posición de Panamá a nivel mundial.
Las medidas adoptadas por China tras la salida de Panama Ports Company (PPC) de los puertos de Balboa y Cristóbal han provocado, según Belisario Porras, vicepresidente de la Asociación Panameña de Derecho Marítimo (Apademar), una salida masiva de armadores europeos y asiáticos que, presionados por los fletadores, prefieren cambiar de bandera en lugar de acarrear con las pérdidas significativas que conlleva someterse a retrasos por un conflicto geopolítico.
Señaló que sería iluso que se pretenda aumentar la flota local sin antes desescalar las tensiones con el país en el que atraca prácticamente un tercio del transporte mundial para poder ofrecer a los clientes las garantías de que sus barcos serán tratados en igualdad de condiciones frente al resto de competidores de la región.
Porras aseguró que lo ocurrido con el abanderamiento panameño es un golpe "muy fuerte" a la imagen del país a nivel internacional con consecuencias directas e indirectas que, de prolongarse, pudieran llevar a un camino "más complicado" en la recuperación del nuevo tonelaje al que aspira el sector.
Dicha recomposición, a su juicio, debe concentrarse en modernizar el sistema registral para facilitar los abanderamientos, contratar a más personal encargado de atender los trámites en la Dirección General de la Gente de Mar (Digemar), incluyendo el mantenimiento técnico de la flota, mercadear el registro en los destinos de mayor demanda en cuanto a la capacidad de las naves y buscar, en un futuro, un cambio en la estructura del registro naval fuera de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP).
La especialista en temas marítimos Jazmina Rovi coincidió con Porras en que, para recuperar las posiciones perdidas y mantener la competitividad del registro panameño, es necesario renovar el acuerdo con China que permite a los buques tener tasas reducidas en sus puertos.
Explicó que la AMP cobra impuestos anuales a las embarcaciones con base al tipo de buque y su tonelaje; por tanto, ocupar el primer lugar en capacidad tiene más relevancia que los nuevos registros, incluso si las exclusiones han sido producto de una estrategia de depuración.
Este proceso, a su parecer, debe considerar que la competitividad del registro está estrechamente relacionada con su capacidad de atender las necesidades cambiantes de la industria, para lo cual se requieren profesionales idóneos, en constante actualización; tener contacto directo con armadores y operadores, comprender los modelos de financiamiento marítimo y mantener una cantidad mínima de detenciones en puertos.
La Cámara Marítima de Panamá (CMP) estima que, más que filtrar el registro, la AMP debe detallar con claridad sus criterios de admisión y cancelación, resolver los trámites con rapidez y dar seguimiento efectivo a las naves que permanecen en el mismo.
"El verdadero desafío de Panamá no es sumar banderas en el papel, sino conseguir que los armadores de las flotas más modernas quieran permanecer bajo nuestra bandera", recalcó René Gómez a Panamá América.
Agregó que el objetivo del país no debería ser recuperar el primer lugar del ranking, sino ser la primera opción para los buques modernos y bien gestionados, lo que exige resultados medibles en materia de seguridad, cumplimiento, retención de clientes y calidad del servicio, así como fortalecer los vínculos con los mercados donde se toman las decisiones de registro.