Batalla ideológica llega a Honduras, que celebra elecciones
Están habilitados para votar más de 6 millones de hondureños quienes deberán escoger entre cuatro candidatos presidenciales.
Fotografía de una avenida, en Tegucigalpa (Honduras). Foto: EFE/ Gustavo Amador
Más de seis millones de hondureños están convocados a votar este domingo en unas elecciones generales para decidir la continuidad del oficialista partido Libertad y Refundación (Libre, izquierda) o el retorno de los conservadores Nacional y Liberal, en un país golpeado por la pobreza, la corrupción y la inseguridad.
El clima previo a la jornada de comicios ha estado marcado por tensiones, dudas sobre la transparencia del proceso y riesgo de violencia.
Estos serán los duodécimos comicios desde el retorno al orden constitucional en 1980 tras casi dos décadas de gobiernos militares, y se celebrarán bajo un estado de excepción vigente desde diciembre de 2022, una medida que ha generado rechazo en distintos sectores y puesto el foco en la necesidad de garantías para el escrutinio.
La transparencia del proceso ha sido cuestionada con denuncias de fraude entre el oficialismo y la oposición, así como la presunta intromisión de la fiscalía al abrir investigaciones contra altas autoridades electorales y la posible injerencia de las Fuerzas Armadas.
En la contienda participan cinco partidos y cuatro candidatos presidenciales, y quien gane sucederá a Xiomara Castro el 27 de enero de 2026.
Los que acaparan mayor caudal de votantes, según sondeos, son Rixi Moncada, de Libre, cuyo coordinador general es el expresidente Manuel Zelaya, esposo y principal asesor de la mandataria del país; Nasry Asfura, del Nacional; primera fuerza de oposición, y Salvador Nasralla, del Liberal, segunda.
El Partido Nacional llega a las elecciones fortalecido en la víspera por el respaldo a Nasry Asfura expresado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que ha pedido a los hondureños que le voten, mientras que a Rixi Moncada y Salvador Nasralla los ha tildado de «comunistas».
Los hondureños acudirán a votar con algún grado de incertidumbre y un creciente descontento por problemas como la pobreza que afecta a más del 60% de los 10 millones de habitantes del país, el desempleo, la inseguridad y la corrupción, factores que han erosionado la confianza en la clase política, según organizaciones civiles.
Además de escoger al sucesor de Xiomara Castro, los ciudadanos votarán por tres designados presidenciales (vicepresidentes), 298 alcaldías municipales, 128 diputados al Parlamento local y 20 al Parlamento Centroamericano.
Bajo la candidatura de Rixi Moncada, el partido Libre, fundado en 2011, busca consolidar su proyecto de refundación» del Estado y asegurar un segundo mandato consecutivo.
Los tradicionales Partido Nacional y Partido Liberal, ambos con más de un siglo de trayectoria y experiencia en la gestión pública, intentan recuperar la presidencia y la representación parlamentaria, presentándose como la alternativa frente al malestar ciudadano provocado por la situación económica, la inseguridad y los problemas de gobernabilidad.
Organismos internacionales como Naciones Unidas, la OEA, la UE, y organizaciones defensoras de los derechos humanos han reclamado a las autoridades hondureñas que garanticen la independencia y eficacia del ente electoral, y que el proceso se desarrolle con plena libertad y transparencia.