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Biowatch alerta sobre presencia de bacterias y virus peligrosos
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Horas después de la primera muerte por los ataques de ántrax en el 2001, a Tom Slezak le ordenaron reunir a su personal, recoger sus equipos y subirse a un avión.El investigador de biodefensa del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore aterrizó en la Base Andrews de la Fuerza Aérea en las afueras de la capital e inmediatamente se dio cuenta de que estaba en el frente de un nuevo tipo de guerra.“Nos recibió un coronel del ejército”, recordó.“Me dijo: 'Nuestra nación está en guerra.Y ustedes han sido reclutados'”.Durante décadas, laboratorios federales de investigación, como el Livermore, hicieron las veces de la división gubernamental de investigación y desarrollo para la Guerra Fría.Después de los atentados del 11 de septiembre, se transformaron para inventar líneas de defensa contra las amenazas del bioterrorismo.Slezak y otros investigadores del Gobierno crearon un sistema de alerta de patógenos en el ambiente conocido como Biowatch que ahora funciona en una treintena de ciudades en la nación y ha pasado a ser un recurso oculto en el ambiente urbano posterior al 11 de septiembre.El programa está destinado a alertar a las autoridades sobre la presencia de gérmenes mortíferos aun antes de que las víctimas empiecen a sentirse enfermas.Esto permitiría evacuar las zonas afectadas, y los infectados podrían recibir medicamentos y vacunas.El sistema funciona con detectores instalados en lugares secretos cerca de blancos potenciales como estadios y subterráneos.Succionan aire por medio de filtros que los técnicos recolectan diariamente y examinan para ver si contiene el ADN de bacterias y virus peligrosos.Para impedir que los potenciales terroristas eludan las defensas de Biowatch, las autoridades mantienen en secreto la forma en que muchos detectores examinan el aire en cada ciudad, qué aspecto tienen los detectores y cuáles son los patógenos que detectan.La lista de ciudades también se mantiene en secreto, aunque las autoridades afirman que Washington y Nueva York están entre ellas.El sistema abarca al 80% de la población.Hasta ahora, Biowatch ha activado varios alertas sobre la posible presencia de microbios malignos.Un día después de una protesta antibélica en Washington, el sistema detectó la bacteria que causa tularemia, una enfermedad respiratoria potencialmente fatal.Pero las nuevas pruebas concluyeron que los gérmenes habían ocurrido naturalmente y no se alertó al público.Para ser efectivo, Biowatch debe producir rápidamente los resultados de los exámenes y no equivocarse nunca.“Tenemos que ser capaces de tomar millones de medidas y no tener nunca una sola medida positiva falsa”, comentó David Rakestraw, que dirige estrategias contra armas de destrucción masiva.