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El 2006 fue un año difícil para el folklore
Donatilo Ballesteros Zarzavilla - Publicado:
CUANDO INICIA UN nuevo año, el mundo se llena de esperanzas, confía que las cosas que ocurrirán se verán rodeadas de cosas positivas y resultados favorables para lo personal, lo familiar, lo vecinal, lo comunitario y lo nacional.Confiamos que las cosas que observamos en otras regiones, no ocurrirán aquí ya que, por alguna razón, el Creador nos ha llenado de bendiciones y siempre ha tenido su mano protectora sobre nosotros.No obstante, el 2006 fue un año que quedará marcado por fuertes pérdidas y pocos logros en el área cultural, y especialmente, en lo folklórico.A escasos trece días de haberse iniciado, cuando se dirigían hacia una actividad en un viaje que no debió tener mayor complicación, camino hacia El Cacao de Capira, pierden la vida Carlos "Ñato Califa" Isaac y Chía Ureña, y casi todo el conjunto musical tradicional que componían la orquesta.Estos dos personajes constituían el icono del folklore chorrerano, que se vio herido en lo más profundo de sus entrañas cuando sus baluartes y máximos exponentes fallecen en un accidente de tránsito.Las muestras de solidaridad, aprecio, cariño, dolor hacia ellos como personas y su talento, no se hicieron esperar; el país hizo suyo esa pérdida, porque con ellos se estaba yendo un pedazo de la patria grande que somos todos.Lo rescatable fue la forma en que los folkloristas de La Chorrera, dentro del luto y el llanto, se organizan en un movimiento para que su cumbia no acabe.Poco después, la Fundación Didio Borrero Espino, el viernes 20 de enero, efectúa su cena anual en donde hace sendos reconocimientos a los músicos y compositores Simón Saavedra y Victorino "Nano" Córdoba, ambos guarareños, que han marcado épocas tanto en lo típico popular como en lo folklórico, enseñando y tocando para cuanto conjunto los buscara.Curiosamente, Simón inició su carrera como guitarrista con Nano en un baile celebrado en El Bombachito del cual ambos guardan gratos recuerdos.Temas inolvidables de estos compositores que pusieron a vibrar el alma de los bailadores son, entre otros, "Playa Venao", "Amanecer en la Colorada", "Anais Soriano", en lo que se refiere a Simón Saavedra; y "Para ti, Madrecita", "Santeño soy", "Canto a la Vida", entre los que nos lega Nano Córdoba.En febrero, se cumplió una meta personal que no se puede soslayar, un ganador del concurso de acordeón Gelo Córdoba, del Festival Nacional de la Mejorana, logra llegar a 40 años de vida artística, y los celebra en las instalaciones de lo que fue el Jardín Cosita Buena, en la ciudad de Panamá, junto a su público.De origen santeño, es agasajado por el ente folklórico, de donde salió, siendo parte de uno de los conjuntos vernaculares más destacados, como lo fue el Aires Tableños, que dirigía el gran Bolívar De Gracia; nos referimos al "Amo, Dueño y Señor de la Cumbia", don Alfredo "Fello" Escudero, quien iniciara con el conjunto 5 Estrellas hasta hacer hoy, de Los Montañeros, junto a la exquisita voz de su inseparable compañera Leonidas Moreno, una de las agrupaciones predilectas de los amantes de la música típica, finalizando sus celebraciones con las llaves de la ciudad de Panamá, de manos del alcalde.Sin embargo, el luto volvió a cubrir nuestro folklore, la reina de la saloma fallecía, Eneida Cedeño, la "Negra de Purio", era llevada por la Parca privándonos de sus exquisitas salomas y graciosas interpretaciones; quedaba atrás la época donde era su voz la que acompañaba a Gelo Córdoba en el Tania de Guararé, y poco después, imponía su estilo magistral en las interpretaciones musicales de otro grande, Daniel Dorindo Cárdenas, quedando para la posteridad temas inmortales como "Me voy para Las Tablas", "Paloma Blanca", "Pueblo Nuevo", "El bimbín", y tantos más.Poco después, nos abandonó otra figura que con sus características singulares se ganó el corazón de un público que era seguidor de uno de los conjuntos más populares del país; su genio, su gracia, su compañerismo, su canto, forma de bailar y saloma, hicieron de Gilda Cárdenas, una de las cantantes predilectas.Regresando de una presentación con Los Plumas Negras en Colón, sufrió lamentable accidente, donde falleció.Nos queda de ella una vasta colección discográfica entre las que sobresalen "Ninguna como yo" con Nenito Vargas en el acordeón; y "El Regalito", que grabara junto al inmortal Victorio Vergara.Otro valor que nos dejó fue el gran violinista Teo Muñoz, contemporáneo de José de la Rosa Cedeño, Clímaco Batista, Francisco "Chico Purio" Ramírez; se encontraba dentro de los músicos exitosos en fiestas y patronales hasta que el acordeón hizo su entrada en la música típica popular.Su exquisita ejecución y cadenciosa melodía era admirada por sus colegas, ya que su virtuosidad era evidente en todo momento que pulsaba las cuerdas y hacía saltar el arco con energía y alegría, para satisfacción de los bailadores.Lastimado en el accidente donde falleció Gilda, Manuel "Trompito" Jaén estuvo internado por varios meses en un centro hospitalario capitalino en donde al final, la voz de Chupampa de Herrera se silenció para consternación de aquellos amantes de la música típica y sobre todo, los seguidores del conjunto Plumas Negras, que veía la pérdida de otro compañero y hermano en tan poco tiempo.Su saloma, su grito y su alegría en tarimas serán siempre recordada.En San José de Las Tablas, nos abandonó el violinista y compositor Hernán Vergara, quien acompañó a Dorindo Cárdenas como bajista del Orgullo Santeño; sus composiciones de brillante tonalidad, han quedado, como él, inmortalizadas para todas las generaciones que gustan de la música vernacular, de los que mencionaremos dos himnos que nos deja: "Bajo el Cielo de San José" y "Recuerdo de La Palma".Diciembre de 2006 nos despidió con la muerte de tres pilares de lo típico y folklórico: el 19 fallecen don Isidro Chilo Pittí, acordeonista chiricano de grandes éxitos, conocido como el Huracán Chiricano, dejó para la posteridad grabaciones como "Siempre Juntitos" y "Niño Rubio"; en La Chorrera.El mismo día, nos abandonó, víctima de penosa enfermedad, el joven Eutiquio Salazar, folklorista que con pocos años de vida, apenas 30 años, se vio rodeado de la confianza y afecto de sus contemporáneos, quienes lo distinguieron como Presidente de la Asociación de Folkloristas de La Chorrera.Para finalizar, el 30 del mismo mes se silencia la voz de locución de otro grande del micrófono, don Pedro Vásquez Cossio, el orgulloso hijo de Calobre, quien en sus primeros años fue personero, y se abrió paso en la locución hasta ubicarse en un sitial cimero entre los grandes de la profesión, con su fallecimiento, se nos va toda una época de la vida típica nacional.Toca a los que quedamos en la brega, tomar sus vidas de ejemplo para conservar y divulgar los más caros elementos que conforman nuestra identidad y enarbolar, como ellos, la bandera de la panameñidad, frente a la influencia foránea.