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El peligro de los colegiales
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Consecuencia de la anarquía, pésimo servicio y el caos que reina en el sector del transporte público, es el peligro que representan los buses y taxis colegiales para nuestros hijos y estudiantes menores de edad en general.No sólo son las denuncias de embarazos y actos libidinosos que periódicamente se escapan a los medios, sino también lo pernicioso que resulta el ambiente en que se desenvuelve para el desarrollo de la personalidad de los niños y jóvenes, fuera del peligro a su integridad física, a espaldas de los padres de familia y acudientes.Para empezar, está el hacinamiento; en ocasiones, hacen que un alumno se siente sobre otro, con la correspondiente incomodidad y peligro que conlleva en caso de accidente.Luego de eso, la disciplina.Nadie suele supervisar que los más grandes abusen de los pequeños, lo cual causa traumas y malestar que se oculta tras un manto de silencio.Otro aspecto es el manejo desordenado y la velocidad.La mayoría de esos vehículos son conducidos por “palancas” jóvenes que tienen a la temeridad por norma, poniendo en peligro la vida de terceros.Otro aspecto es el estado mecánico y condiciones físicas de los vehículos.Igual de lo que ocurre con el resto del transporte público, los colegiales no están sujetos a ningún sistema de supervisión constante, requerida para el tipo de usuario de que se trata.Los vidrios oscuros son un peligro y se prestan para todo.Nadie verifica las licencias de manejo, ni la idoneidad de los conductores, que no sólo implica habilidad y conocimiento de las reglas sino también sus antecedentes (¿para qué eliminaron el récord policivo?) y perfil psicológico y moral.Fuera de lo anterior está la música.No, ni siquiera es “reggae”, el género musical jamaiquino que con tanta calidad fue el sello de exportación del maestro Bob Marley, es “rap” de alto volumen y peor calidad, grosero y obsceno, que nada aporta a la formación de los estudiantes.Si las autoridades estuvieran a tono, lo que se transmitiera fueran programas radiales educativos o de música clásica.Radio Nacional tiene, por ejemplo, una colección envidiable de éstos.En fin, abogamos por una mayor fiscalización del servicio de los colegiales, y por una mayor participación en ese proceso de las autoridades de las escuelas, del ministerio de Educación, el Tránsito y los padres de familia.Pero hagámoslo ya, antes de que se nos escape para siempre de las manos.¡Rescatemos a nuestros hijos!