Jóvenes y minería: una conversación global que panamá no puede ignorar
Jóvenes y minería: una conversación global que panamá no puede ignorar
Desde Toronto, en el marco de PDAC 2026, la conferencia minera más grande e importante del mundo organizada por la Prospectors & Developers Association of Canada, se llevó a cabo un panel que debería interesarle especialmente a Panamá: el papel de los jóvenes en la minería moderna.
En un momento en que nuestro país sigue debatiendo el futuro de la actividad minera, escuchar lo que se discute a nivel global aporta perspectiva. En PDAC no se habló únicamente de inversión o exploración. Se habló de formación, talento joven y construcción de capacidades para la vida.
Uno de los mensajes más contundentes fue compartido por Devon Patterson: las oportunidades que ofrece la industria minera a los jóvenes no se encuentran en ninguna otra industria. Y no se refería solo a salarios competitivos —que rondan los 24 dólares por hora en promedio en algunos mercados— sino al abanico de áreas profesionales que abarca el sector: ingeniería, ambiente, tecnología, innovación, relaciones comunitarias, finanzas, logística y comunicación.
La minería moderna no es un sector limitado a perfiles técnicos tradicionales. Es una plataforma transversal donde jóvenes hombres y mujeres pueden desarrollarse en igualdad de condiciones. En un país como Panamá, donde cada año miles de jóvenes se gradúan sin encontrar empleo acorde a su preparación, esta conversación no es menor.
Otro punto clave del panel fue la creación de programas de entrenamiento estructurados para jóvenes. No se trata únicamente de capacitar para operar maquinaria o realizar tareas técnicas. Se trata de formar en resolución de problemas, pensamiento crítico, liderazgo y toma de decisiones informadas. Es decir, crear capacidades para la vida.
También se habló de algo que en Panamá conocemos bien: el peso del pasado. La industria reconoció que existen traumas históricos en muchas comunidades alrededor del mundo. La respuesta planteada no fue ignorarlos, sino enfrentarlos con educación, transparencia, consulta y respeto a las leyes. La minería moderna enfatiza la colaboración y el diálogo con los pueblos como parte esencial de su operación.
La prosperidad económica que puede generar la minería fue otro eje de la conversación. Cuando está bien gestionada, la actividad minera dinamiza economías regionales, genera empleos formales y crea encadenamientos productivos. Pero el mensaje fue claro: el desarrollo debe ser responsable y acompañado de procesos participativos.
Desde Panamá, donde el debate sobre minería continúa marcando la agenda nacional, lo que se discutió en PDAC 2026 invita a una reflexión más amplia. ¿Estamos preparando a nuestros jóvenes para participar en industrias estratégicas? ¿Estamos creando programas que desarrollen habilidades para la vida? ¿Estamos promoviendo un debate basado en información y no únicamente en emociones?
La minería global está hablando de juventud, formación y futuro. La pregunta es si Panamá está dispuesta a formar parte de esa conversación con datos, educación y visión de largo plazo.
Porque más allá de posturas ideológicas, lo cierto es que las oportunidades para los jóvenes no deberían perderse por falta de preparación o por ausencia de diálogo informado. El mundo avanza. Y nuestros jóvenes merecen estar listos para competir, decidir y liderar en ese escenario.