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Minería, ¿industria responsable o mal necesario?
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Suena la alarma de mi reloj.Me levanto de la cama y camino hacia el baño.Abro el grifo, me cepillo los dientes y salto a la ducha.Me visto rápidamente.Bajo a la cocina.Sé que no me dará tiempo para el desayuno, así que abro la nevera y saco una lata de jugo para tomármela en el camino.Busco mis llaves, me subo a mi carro y manejo hacia mi oficina, donde al llegar prenderé mi computador para empezar mis labores diarias.Los elementos mencionados en esta sencilla rutina matutina —el reloj, la cama, el grifo, la pasta de dientes, la nevera, la lata, las llaves, el carro, el computador- son producto o contienen partes que son producto de la minería.Desde que el mundo es mundo, por medio de la minería se han hecho contribuciones extraordinarias para la construcción de la civilización como la conocemos hoy.Empezando con la fabricación de las primeras hachas que permitieron la sobrevivencia de nuestra especie frente a las bestias, pasando por la extracción de rocas para construir fortalezas, hasta la fiebre del oro del siglo XIX, y el advenimiento de los microcircuitos, la industria minera ha permitido la sofisticación de nuestras herramientas de trabajo y mejorar la calidad de vida del ser humano.La minería en sus distintas formas, nos permite hoy acortar distancias, dar rigidez a las estructuras de nuestras viviendas y complementar nuestra alimentación.Después de todo, la sal también se extrae de minas.Aun tomando en cuenta todas las ventajas que esta actividad económica trae a nuestras vidas, la minería está expuesta a un alto nivel de escrutinio por grupos ambientalistas, medios de comunicación y la sociedad civil, sin reconocer de forma objetiva las ventajas que los frutos de esta industria brinda a nuestro diario vivir y los beneficios que esta industria rinde a las arcas del estado y a la economía local.Estoy consciente también de los perjuicios que la práctica inescrupulosa de la minería causa a nuestro hábitat.La valla que veo camino al trabajo -cuya estructura irónicamente está hecha también de metal- me lo recuerda todos los días.Considerando la dependencia que nosotros mismos hemos creado hacia productos que son resultado directo o indirecto de la minería, está en cada uno de nosotros asegurar que la misma sea practicada de forma responsable, respetuosa de las necesidades de las comunidades aledañas y cónsonas con las legislaciones ambientales existentes.No correré a quitar las verjas de mi casa ni mucho menos aislarme de cuanto producto tenga la sospecha contenga elementos provenientes de la minería, dado que es prácticamente imposible, además de absurdo.Sin embargo, como consumidor responsable, sí quiero, puedo y debo exigir que las empresas que se dedican a esta actividad en mi país se ciñan a los marcos legales establecidos y que como parte de un gremio, velen por que todos sus miembros mantengan operaciones acorde con los estándares de seguridad y protección ambiental necesarios para garantizar la sostenibilidad de su negocio y principalmente proteger a terceros.[icayo@yahoo.com]