Retiros espirituales y convivios, alternativa después del Carnaval
Para evitar el desenfreno hay jóvenes que acuden a estas actividades, en las que se prohíben hasta celulares.
@josechacon18
Pablo alista una maleta de cuero que su padre le regaló en diciembre, luego de obtener el bachillerato en ciencias.
Dentro del bolso, con interior aterciopelado, el chico acomoda un par de jeans, un abrigo, una gorra, un repelente contra insectos, un equipo de enjuague bucal y otros enseres.
Junto con este recién graduado viajarán otros 20 chicos en un “diablo rojo” este fin de semana, inicio de la Cuaresma. Irán a las montañas de Coclé, donde pretenden estar más cerca de Dios.
Así como los padres de Pablo, hay muchas parejas de panameños que envían a sus hijos a los retiros espirituales en vez de arrojarlos al desenfreno del Carnaval. Y no necesariamente se realizan en plena fiesta popular, sino después de estas.
Estas excursiones cristianas, organizadas por pastores, párrocos y gente de fe, han ido creciendo conforme pasan los años.
Edwin Cañate, líder del templo del Movimiento Misionero Mundial en Gonzalillo, Las Cumbres, señaló que su iglesia lleva a cabo estas misiones hace más de 30 años, desde que se instauró esta organización en la provincia de Bocas del Toro, al noroeste del país.
Hoy, la semilla de su palabra se ha diseminado por todo el territorio nacional.
“Se hacen en sitios rodeados de naturaleza porque es allí donde uno se relaja, donde más se concentran los muchachos y donde despierta el sentido espiritual de las personas”, cuenta Cañate.
Aparte de la eucaristía, hacen conversatorios de cómo agradar a Dios y sobre la realidad del país, explica Eusebio Muñoz, que oficia las misas en la iglesia Nuestra Señora del Rosario, en Torrijos Carter.
“Les hablamos de la realidad social, económica, política o la violencia en Panamá, y cómo hacerle frente a esos problemas”, dijo.
En San Miguelito, distrito donde ocurren más de 50 asesinatos por año, más de 400 jóvenes participarán de estas actividades.