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Las últimas horas de cierre del Ricardo Miró
Carlos Atencio-Atencio - Publicado:
L os 75 mil balboas del premio Ricardo Miró pone a los escritores a correr segundos antes del cierre del concurso.Ayer, 30 de junio, no fue diferente.Durante la tarde, la dirección de Letras del edificio del Instituto Nacional de Cultura, INAC, estuvo concurrida con personas de todas las edades que cargaban sobres amarillos, que contenían sus obras para el concurso.Una señora de más de cincuenta años, tuvo que hacer un alto en medio de la escalera para tomar aire.Cuando subió el segundo piso, preguntó alarmada si faltaba aún otro.En la sala de la dirección, había que cumplir un protocolo.La secretaria recomendaba esperar el turno de entrega al final del piso.Dos, tres, cuatro participantes esperaban turno, pero no hablaban entre sí, pero con sus sobres en mano.Sobres muy diferentes: amarillos y grandes, un poco ajados por el trayecto; otros, pequeños, muy limpios, unos escritos a mano con letras enormes; otros finamente etiquetados impresos a computadora.El trámite era sencillo para unos, y extenso para otros.Frente a una secretaria, se exponía el material literario, engargolado en tapas de cartulina o en plástico grueso para evitar que las páginas se doblasen.La funcionaria desnudaba las obras y las colocaba en una pila, recostada de la pared.Y guardaba la plica."Esto lo envía mi jefe", dijo un joven vestido informal y calzando chancletas, lo que nos hace concluir que este joven desconocía lo que contenía el interior.Otras personas aparecían respirando con dificultad en la sala, pero muy bien vestidos, con sacos y corbatas.Al asomar se preguntaban con timidez, "aquí la dirección de Letras".Los que esperaban no hablaban, esperaban que la secretaria cumpliese con el protocolo.Así pasaban las horas, las dos, las tres, las cuatro.Las personas cuando entraban se cercioraban de ocultar con la mano, el seudónimo del sobre como si intuyesen que entre los presentes en la sala eran enemigos más que competidores.Algunos competidores salían de prisa escaleras abajo, y al poco tiempo regresaban con un disco compacto en manos.Esto, porque olvidaron colocar la versión digital solicitada en las bases.Un señor de unos cincuenta años, leyó las bases y luego en una hoja que le entregaron escribió el documento de aceptación, sin este su obra sería anulada.Cierre.Entre las obras que concursan están: Poesía, 59; en Cuento, 36; en Novela, 30; en Teatro, 22 y en Ensayo, 10.En total son 157 propuestas.Entre los no competidores llegó un integrante del Ballet Nacional a cumplir con un trámite, así como , por unos segundos, la profesora y directora del Ballet Nacional, Ana Acela Smith.