Insectos que 'suenan como ballenas': el sorprendente lenguaje secreto de los membrácidos
La investigadora Judith A.H. Smit, quiere aprender todo lo posible sobre cómo se comunican entre sí los pequeños y discretos membrácidos en los trópicos.
"Las hembras casi suenan como ballenas", señala la investigadora Judith A.H. Smit. Foto: Judith A.H. Smith
A pesar de su minúsculo tamaño -por lo general, de menos de un centímetro de longitud- y de su llamativo casco cefálico, los membrácidos esconden un complejo y sorprendente sistema de comunicación.
Así lo destaca la investigadora Judith A.H. Smit (quien ha estado estudiando la comunicación vibracional de los membrácidos con una beca postdoctoral en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales -STRI, financiada por la Fundación NOMIS.), al señalar que las hembras de este grupo de insectos emiten señales vibracionales que "casi suenan como ballenas".
Este sofisticado método está ampliamente extendido entre las más de 3,000 especies de membrácidos registradas en todo el mundo.
Al carecer de llamadas aéreas tradicionales, estos insectos utilizan las plantas como canales de fibra óptica natural: fijan sus extremidades a los tallos y sacuden el abdomen para enviar vibraciones físicas que sus congéneres pueden percibir directamente a través de sus patas.
"Los humanos no podemos oír ni sentir estas señales vibracionales porque no somos sensibles a ellas, así que es una forma de comunicación completamente diferente a la que estamos acostumbrados, pero es muy común entre los insectos", señala Smit, que anteriormente estudió ranas túngara en STRI para su tesis doctoral, registrando sus peculiares llamadas de apareamiento y cómo ajustan estas llamadas según su entorno.
Más allá de usar señales vibratorias, los membrácidos también participan en un complejo dueto durante el cortejo: el macho produce una señal clara y la hembra responde a su vez con su propia señal. Smit lo compara con el juego de escondite de Marco Polo, donde el macho actúa como el niño vendado gritando '¡Marco!' y la hembra como el niño respondiendo '¡Polo!' para señalar su ubicación. Este intercambio permite a ambos sexos ajustar su comportamiento a su pareja de dueto, hasta que se encuentran.
"Mucho de lo que sabemos sobre la comunicación animal se centra en los machos que producen estas danzas o cantos, mientras que las hembras suelen ser vistas como bastante pasivas, sin participar mucho en la interacción. Se siente muy unilateral", comenta Smit. "Pero estudiar los membrácidos y sus duetos muestra lo activas que son estas hembras y cómo manipulan también el comportamiento masculino. Desafía lo que sabemos sobre la comunicación entre animales."
Para estudiar esto, Smit y su equipo, la pasante de STRI María Paz Rueda Rodríguez y el becario RaMP-UP de STRI Omar Morosse, colectaron membrácidos de la especie Guayaquila gracilicornis y sus plantas hospederas, y los colocaron en recintos en los laboratorios de STRI en Gamboa.
Cuando los membrácidos colectados estaban listos para aparearse, emparejaban machos y hembras en un recinto instalado en una habitación silenciosa y registraban sus vibraciones, utilizando dispositivos como un acelerómetro, que amplifica las vibraciones, y un vibrómetro láser Doppler, un dispositivo que mide cuánto tarda un rayo láser en rebotar en una planta y regresar al dispositivo, registrando incluso las vibraciones más pequeñas en la planta. Estas vibraciones grabadas traducen las señales de machos y hembras en sonido.
Los investigadores también realizaron experimentos de reproducción, utilizando las grabaciones y un dispositivo similar al que hace vibrar un smartphone.
"Conectamos este dispositivo a la planta y reproducimos diferentes vibraciones", explica Smit. "Sintetizamos diferentes señales de membrácidos para alargarlas o cambiar el tono, y las reproducimos para ver cómo respondían las membrácidas, y si cambiaban su comportamiento."
Smit quiere entender cómo y por qué los membrácidos ajustan sus señales durante las interacciones sociales, para aprender más sobre cómo la capacidad de un animal para cambiar su comportamiento moldea la comunicación y cómo selecciona pareja. Otros investigadores de STRI también han estudiado la comunicación animal más allá de las señales acústicas, como los machos de araña lobo vibrando su abdomen y golpeando las patas para cortejar a las hembras.
"Para los animales, encontrar pareja es muy importante, y han evolucionado muchas formas de hacerlo: cantar, bailar, hacer exhibiciones visuales, etc. Sin embargo, el uso de vibraciones está muy extendido pero muy poco estudiado. No todo lo que sabemos de la comunicación acústica se aplica a la comunicación vibracional. Esta es una oportunidad para estudiar algo muy diferente en el comportamiento y la comunicación animal."
Mientras ella y sus estudiantes se preparan para publicar sus hallazgos, Smit reflexiona sobre cuánto queda por aprender sobre cómo se comportan los diferentes animales, incluidos los más pequeños y subestimados, y cómo se adaptan a un mundo cambiante.
"Me interesa mucho cómo los animales afrontan los cambios, especialmente los causados por los humanos, como la contaminación lumínica, el ruido, el calentamiento global, etc.", dice. "¿Pueden adaptarse a estos cambios? ¿Cómo lo hacen? Creo que eso realmente nos anima a salir de nuestra propia perspectiva, de nuestra burbuja sensorial y tratar de ver el mundo de otra manera."