Guerra generará consecuencias y oportunidades para Panamá
El presidente de la Cciap considera que el Canal de Panamá se podría beneficiar, en cierto sentido, por los ajustes de rutas.
El costo del diésel a nivel nacional podría subir. Foto: Archivo
Aunque las consecuencias del conflicto bélico en Medio Oriente podrían reflejarse progresivamente en el bolsillo de los consumidores, empezando por el aumento del combustible, Juan Arias Strunz, presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Panamá (Cciap), prefiere no hablar de incrementos, sino de oportunidades.
"Por supuesto que vamos a estar afectados de una forma u otra por el país pequeño que somos. Debemos estar preparados, sí, pero no nos adelantemos a los hechos ni preocupemos a la ciudadanía hablando de aumentos de precios hasta que sea una realidad", dijo.
Reconoció que el costo del diésel a nivel nacional podría subir porque proviene del área en conflicto, pero, hasta el momento, no se registran aumentos en otros rubros como alimentos; por tanto, hay que mantener la calma.
El empresario espera que la guerra no escale más allá de las cuatro semanas que vaticinó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
"Suena como mucho tiempo, pero no es una guerra larga. Al final del día, ¿qué queremos como panameños? La paz. Los panameños siempre hemos sido pro paz, pro conversación, pro entendimiento. Y eso es lo que queremos al final", expresó.
Detalló que, debido a los costos adicionales de los combustibles, los barcos buscarán rutas alternas como Panamá, lo que favorecerá los ingresos de la vía interoceánica.
"Panamá es un país de tránsito. El Canal de Panamá se podría beneficiar, en cierto sentido, por los ajustes de rutas", concluyó.
La ofensiva que comenzaron el pasado domingo Israel y Estados Unidos contra Irán ha ocasionado la muerte de más de 700 ciudadanos, incluidos menores de edad.
La situación ha sido calificada por las autoridades iraníes como un "acto bárbaro", mientras que los estadounidenses han advertido que las acciones continuarán el tiempo que sea necesario para derrocar al régimen.