Justicia peruana archiva causa contra expresidente Pedro Pablo Kuczynski y expone fisuras en casos de Odebrecht
Esta decisión no solo beneficia a Kuczynski, sino que pone de manifiesto vicios procesales similares cometidos en otros países en el caso Odebrecht.
Expresidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski. EFE/Archivo
El archivo definitivo del proceso por supuesto lavado de activos agravado contra el expresidente peruano Pedro Pablo Kuczynski se suma a una serie de reveses judiciales que exponen las profundas fallas de origen en las investigaciones ligadas a la constructora brasileña Odebrecht en la región.
La decisión de la Tercera Sala Penal de Apelaciones Nacional de Perú, al anular la causa contra Kuczynski tras aplicar jurisprudencia del Tribunal Constitucional (TC), no solo beneficia al exmandatario de 87 años, sino que retrata y pone de manifiesto vicios procesales similares cometidos durante la instrucción del caso Odebrecht en Panamá.
En el contexto peruano, la justicia determinó que los supuestos aportes irregulares a la campaña electoral de 2016 atribuidos a Kuczynski correspondían a una figura no tipificada al momento de los hechos, lo que obligó a dictar el sobreseimiento y la cancelación de sus antecedentes.
Este criterio de atipicidad y de vulneración al debido proceso ya había beneficiado anteriormente al exgobernante Ollanta Humala, cuya condena quedó sin efecto, y se alinea con la reciente anulación por parte del Supremo Tribunal Federal de Brasil de las pruebas del sistema Drousys contra el expresidente Alejandro Toledo.
En todos estos casos, las decisiones de las altas cortes han dejado al descubierto cómo el uso de elementos probatorios viciados y la mala estructuración de los tipos penales por parte de las fiscalías terminaron por viciar de nulidad causas completas.
Esta cadena de desestimaciones e invalidaciones en el ámbito internacional encuentra un claro paralelismo en el caso Odebrecht Panamá. Diversos juristas y equipos de defensa han advertido reiteradamente que la investigación panameña adolece de las mismas irregularidades de origen: la ruptura de la cadena de custodia de las pruebas enviadas desde Brasil, la imposición selectiva de medidas cautelares, el incumplimiento de plazos legales y la utilización de figuras delictivas forzadas.
La desarticulación paulatina de los expedientes peruanos refleja cómo las anomalías cometidas por las fiscalías anticorrupción terminan comprometiendo la validez legal de todo lo actuado, dejando expedito el camino hacia la nulidad de un proceso golpeado por vicios de origen.