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¿Comenzó "El Fiesto"?
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Hace tiempo circula un epitafio esperando a su huésped: aquí yace un futuro Presidente de Panamá.Ese mismo huésped podría decirle a sus émulos lo que desde el pasado dice Felipe El Hermoso a quienes lo visitan en El Escorial: "Eres lo que fui, serás lo que soy..." ¿A qué vienen estos recuerdos? A que a tres años de la renovación presidencial, ya los aspirantes comienzan a agitar las aguas políticas.El año pasado publiqué el artículo "Candidato sin partidos, partidos sin candidatos".Planteaba ya, sabiendo que el virus presidencialista es uno que resiste a todos los medicamentos, que el candidato de Acción Opositora, sin Partido propio, tendría que ir a rezar a la montaña arnulfista si quería aspirar nuevamente a una candidatura con credibilidad.Así ha sido y muchos dirigentes arnulfistas ven a Alberto Vallarino como la única posibilidad de renovar la dirigencia para el 2004.La alternancia.El bipartidismo parece ser la consecuencia natural de la democracia presidencialista.Las grandes corrientes políticas siguen desgranándose por las ambiciones personalistas, pero siempre persisten dos fuerzas mayoritarias obligadas a buscar alianzas de conveniencia.Tal como en los matrimonios de tal guisa, ni el amor ni los principios rigen.Como señuelo para las esperanzas partidistas, la alternancia (hoy yo, mañana tú) se convierte muchas veces en un contrato de complicidad.Este es el gran peligro y el gran engaño de lo que ahora pretende justificar la "gobernabilidad" y que nada tiene que ver con la leal oposición que es, definitivamente, otra cosa.La "alternancia" y la "gobernabilidad" son parte del juego de espejos con que se distrae a las bases de los partidos, esperanzadas siempre en un cambio que, como dijo Talleyrand, mientras más cambia más se parece...La gobernabilidad.Ultimamente está de moda la llamada "gobernabilidad".Por una pasmosa conversión, el principal partido de oposición en vez de fiscalizador de la gestión oficial, es entusiasta y discreto colaborador en nombre de la "gobernabilidad".No es de sorprender que las bases se pregunten por qué el liderazgo de la oposición lo practica la Democracia Cristiana cuando es el PRD el más golpeado por la acción del régimen.No se trata, para esas bases ni para nadie, de tumbar el gobierno o de golpes de Estado.Se trata de contener el río que cada día inunda y ahoga sus hogares y sus familias.Se trata, no de callar, sino de hablar.Con sorpresa leí en Europa (gracias al Internet) el pronunciamiento del PRD negando el derecho a la oposición de reclamar cambios en el gobierno.Esa es en realidad la única justificación de la oposición: no sólo fiscalizar sino exigir cambios cuando estime que el rumbo está equivocado.La leal oposición británica, que se presenta a veces como modelo de la "gobernabilidad" enfrenta y ataca todos los días al Gobierno en la Cámara de los Comunes: felicita a los ministros cuando aciertan pero reclama su expulsión cuando así lo considere necesario.Callar ahora so pretexto de que "hay que dejar al gobierno gobernar" es tan falso como en la época militar.No debe, pues, confundirse la "gobernabilidad" con una leal oposición.Partidos y candidatos.Comencé este artículo con la cuestión "presidencialista" y con ella quiero concluir.La incorporación de Alberto Vallarino a las filas mireyistas responderá, evidentemente, a su aspiración a la candidatura presidencial.Nada, ni en su vida profesional ni política lo obliga a dar ese paso ahora: 2 de enero habrá todos los años y esa fecha nada tiene que ver con la nueva familia arnulfista.Su inscripción debe verse como la tentativa de ofrecer al partido una alternativa real para las elecciones del 2004.A esta inscripción deben sumarse otras con el propósito de renovar las dirigencias y dorar algo la imagen del régimen.Si no ocurre tal desplazamiento, Alberto Vallarino habrá dado un salto al vacío y el error del "99, al separarse del arnulfismo, será confundido con su retorno en el 2001.En la acera de enfrente (ante la ausencia de los tradicionales caudillos criollos) no se ve una figura con peso nacional o internacional para enfrentar a los partidos en el poder.Los hay en el PRD, y con las mejores cualidades para dirigir el Estado.Lo que ocurre, y tengo por qué saberlo, es que es muy temprano para el infanticidio.Para ello se necesita un candidato que represente a la verdadera oposición.