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El papel político de las mujeres en las gestas de independencia
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Ricardo Cochran Martínez (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICAPara inicios del siglo XIX, América se convulsionaba por la causa de alcanzar su libertad política, surge entonces, el periodo de las Guerras de Independencia.Durante ese durísimo momento, las mujeres también contribuyeron enormemente al triunfo de la independencia en nuestros pueblos, desde México hasta Argentina, claro está, incluyendo nuestro pequeño terruño, porque la búsqueda de la libertad basta anidarse en un solo espíritu para que fructifique, y Panamá no fue la excepción.Estas inigualables mujeres participaron activamente, fuese como soldados combatientes en los frentes de batalla; o como espías, o arriesgando sus vidas, llevando mensajes a las tropas de los patriotas.Es importante considerar que la sociedad en esa época no abrigaba esperanza en que las mujeres se entrometieran en los asuntos públicos, puesto que la mentalidad dominante era que debían ser sumisas, buenas madres y morir jóvenes.Lejos estaba la idea aquella de las mujeres espartanas, cuando decían a sus hijos, “volvéis victoriosos o sobre sus escudos”, es decir, el valor de un hijo o hija lo enseña una madre.También es muy cierto que estas damas pertenecían a diversas clases sociales; las había muy pobres y las hubo muy aristócratas, pero todas y cada una sirvieron a la causa y sufrieron, eso sí, igual tormento antes de morir, por la libertad de sus pueblos.La marquesa Petronila Carrillo de Albornoz y Salazar, que organizaba charadas para sacar información de oídas a los oficiales españoles, fue llevada al cadalso.Gregoria Policarpa Salvarrieta, antes de ser ejecutada, un soldado español le brindó un vaso de vino, y ella respondió: “No lo tomo, y menos de tiranos...” tras lo cual fue fusilada.María Antonia Santos, fusilada, predijo que los españoles caerían, para no gobernar América más.Eulalia Buroz cayó vilmente bajo espada.Margarita Tejeira, de 80 años, fue azotada y luego decapitada.Simona Duque, con dolor dio varios hijos a la causa independentista; el Gobierno, una vez instituido, le asignó una suma de dinero anual, ella lo rechazó porque ese fondo lo necesitaba la nueva república para fortalecerse.Dolores Salas, antes de ser fusilada, contrario a lo que pensaban sus verdugos, salió bien vestida y con un sombrero alto, a enfrentar con valor la muerte, lo que dejó a sus captores consternados.Manuelita Sáenz, aristócrata que luchó al lado del Libertador Simón Bolívar y murió en la pobreza tras llevar una vida plena en aras de la libertad, no recibió jamás reconocimiento de algún gobierno, fue perseguida, vilipendiada por ser, no tan solo, la compañera del Gran Libertador, sino por ser inteligente, hermosa y valiente.También luchó en la batalla de Ayacucho junto a todos los demás soldados; cuando ella falleció, sus enemigos dijeron: “al fin murió la Doña”.Y en nuestro país, por supuesto, tenemos a nuestra Rufina Alfaro, heroína que tomó información de los españoles y avisó el momento preciso para enfrentarlos y lograr la independencia; su recompensa fue ser borrada de los registros o que se especule sobre su existencia en el ánimo de negarle a la mujer panameña, participación política importante.Doña Rufina, al igual que las demás mujeres, tuvieron en común que se les vilipendiara, que se les cuestionara su honor, que se les negase su valor, pero también las unía el deseo de libertad, de la búsqueda de un mundo mejor, y ellas fueron ejemplo a seguir de gran patriotismo, civismo y sacrificio, cualidades que son despreciadas por nuestros políticos actuales que, al parecer, jamás se interesaron por la historia ni de nuestro pueblo ni de ningún otro, y no tienen vinculo alguno con los grandes hechos; a diferencia de esas damas que demostraron que no solo habían nacido para bordar; ese es el legado de las grandes mujeres de la política en nuestra América Latina.Docente.