El recobro del turismo panameño en tiempos de zozobra mundial
El recobro del turismo panameño en tiempos de zozobra mundial
En medio de guerras, inflación, tensiones geopolíticas y una economía internacional cargada de incertidumbre, el turismo sigue siendo uno de los sectores que mejor mide la capacidad de recuperación de un país. Y Panamá, en ese escenario, tiene una oportunidad que no debería desaprovechar.
Tomando en cuenta como factor adicional el meollo que nos afecta a todos por igual resultado del conflicto entre Israel y Estados Unidos contra Irán y que afecta desproporcionalmente a la gran mayoría de países que no somos productores de petróleo, ello nos obliga a examinar nuestro modelo de turismo bajo la lupa de las nuevas realidades afectando el turismo a nivel global.
Tras los años más duros de la pandemia, la actividad turística ha retomado movimiento. Sin embargo, el mundo cambió, y también cambió el viajero. Hoy el turista es más cauteloso, más exigente y mucho más selectivo. Busca seguridad, conectividad, experiencias auténticas y destinos donde su inversión realmente valga la pena.
Panamá tiene fortalezas importantes para competir en ese nuevo contexto. Su posición geográfica, su conectividad aérea, su biodiversidad, su economía dolarizada y su diversidad de oferta lo convierten en un envidiable destino con ventajas reales dentro de la región.
Pero también arrastra un reto histórico: dejar de ser solo un país de paso.
Durante años, Panamá ha sido una gran plataforma de conexión, pero no siempre ha logrado convertir ese tránsito en estadía, consumo y experiencia turística duradera. Ese sigue siendo uno de los principales desafíos.
No basta con tener aeropuerto, hoteles y centros comerciales. El turismo moderno exige identidad, calidad de servicio, promoción inteligente y una experiencia que convenza al visitante de regresar y recomendar el destino.
La Ciudad de Panamá seguirá siendo la principal vitrina, pero el verdadero potencial está también en el interior del país: playas, montañas, cultura, gastronomía, naturaleza y comunidades con enorme valor turístico que todavía necesitan mayor impulso.
Además, el turismo no solo beneficia a hoteles y aerolíneas. También dinamiza restaurantes, transporte, pequeños negocios, artesanos y cientos de empleos vinculados a la economía local. Por eso, su recuperación debe verse como una prioridad nacional.
De ello trata el Foro Anual de Turismo de APEDE: "Vamos por más: Estrategias para el despegue turístico de las provincias", a celebrarse en el Hotel Buenaventura Golf & Beach Resort el viernes 29 de mayo. Contando con la presencia de las autoridades nacionales, aglutinando al sector público y la empresa privada, escudriñando de una vez por todas el vibrante crecimiento que merece nuestro modelo más allá de la capital.
Examinando el caso de nuestros vecinos quisqueyanos, el Aeropuerto Internacional de Punta Cana lidera el tráfico aéreo en República Dominicana y el Caribe, concentrando más del 60% de las llegadas de pasajeros. Supera los 8 millones de pasajeros anuales, enfocado puramente en turismo, mientras que Santo Domingo actúa principalmente como centro de negocios y hub de conexión, con un volumen menor y constante.
Eso sí: crecer en turismo no puede significar crecer sin orden. Panamá debe apostar por un modelo sostenible, capaz de proteger sus recursos naturales y culturales, que son precisamente parte de su mayor atractivo.
En tiempos de zozobra mundial, Panamá tiene condiciones para posicionarse mejor en el mapa turístico regional. Pero esa oportunidad no se sostendrá sola. Requiere visión, estrategia y voluntad de país.
El recobro del turismo panameño está en marcha. Ahora toca convertirlo en una verdadera ventaja nacional.