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En octubre, mes del Rosario
Carlos Felipe Landau R. - Publicado:
El rosario es quizá el objeto más representativo del catolicismo.No sólo está en manos de quien hace oración: ¿Quién no lo ha visto colgado del espejo retrovisor de algún automóvil? O quizá colgado del cuello de algún vendedor callejero.Quizá se le tiene en el “altar familiar”, junto con el crucifijo y la Santa Biblia.Por otro lado, para algunos resulta un objeto misterioso o hasta “sospechoso”: ¿no estará el rosario incluido en la condena del Señor de la “vana repetición” en la oración (Mateo 6,7)?Lo primero es comprender qué es el rosario.Aunque se le llama rosario al hilo trenzado con las cuentas y el crucifijo, más propiamente el rosario es una forma de oración bíblica de tipo vocal y a la vez mental.En cada grupo de 10 cuentas se medita un pasaje bíblico o “misterio”, durante el tiempo que dure recitar un padrenuestro, 10 avemarías y un gloria.Aquí es donde el rosario, al igual que cualquier otro tipo de oración, presenta un peligro: si se repiten las oraciones “como perico” no es verdadera oración.En palabras de Santa teresa: “De vez en cuando hay que hacer examen de conciencia acerca del modo como rezamos el rosario.Porque hablar con quien está en el cielo sin pensar a quién hablamos ni de qué hablamos, esto no puede llamarse verdadera oración.”Pero si al orar tenemos la actitud adecuada, si nos ponemos en la presencia de Dios y con el deseo de acercarnos a Él; entonces si estamos orando bien, “con el corazón”.Esto aplica al rosario y a toda oración.A propósito, es importante tener claro que la Biblia no condena la repetición en la oración.Mal podría hacerlo cuando el mismo Jesús la practicó: "[Jesús] Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras." (Mateo 26,42-44).Lo que si condena es la “vana repetición”… el pensar que por el puro hecho de repetir muchas oraciones se doblegará la voluntad de Dios.Como hemos visto, esta condena no puede aplicarse al rosario bien hecho, ya que el mismo no consiste en repetir “mecánicamente” oraciones.El objeto principal del Rosario es meditar en los misterios o verdades de fe de nuestra redención, mientras se dicen el Padrenuestro y las diez Avemarías en cada decena.Termino con algunas sugerencias para orar mejor con el Rosario: Al comienzo de cada misterio, pide a Dios alguna gracia.Antes de recitar el Padrenuestro y las Avemarías, detente unos cuantos segundos y medita silenciosamente, considerando el respectivo misterio.Pronuncia claramente y sin prisas el Padrenuestro y las Avemarías.