Moradores de la comarca Ngäbe-Buglé y Santa Fe arriesgan la vida al cruzar ríos sin puente
Los propios moradores también participan en los trabajos, aportando su esfuerzo para hacer realidad una infraestructura que consideran vital.
La situación es aún más preocupante para los niños y jóvenes que diariamente deben desplazarse hacia sus centros educativos. Foto. Melquíades Vásquez
Para decenas de pobladores de comunidades de la comarca Ngäbe Buglé, entre ellas Piedra y Río Chico, así como sectores que colindan con el distrito de Santa Fe, como Guabal, cruzar los ríos Calovébora, Río Chico y Río Luis se ha convertido en una peligrosa odisea, especialmente durante la temporada lluviosa.
La falta de un puente que permita atravesar de manera segura estos afluentes mantiene a los habitantes expuestos a las fuertes corrientes que aumentan considerablemente cuando se registraron precipitaciones en la zona.
La situación es aún más preocupante para los niños y jóvenes que diariamente deben desplazarse hacia sus centros educativos.
Cristian Vásquez, uno de los pobladores cercanos a ese sector, asegura que varias personas han perdido la vida ahogadas al intentar cruzar ríos y quebradas crecidas, por lo que esperan con urgencia que se concluya la estructura que actualmente se encuentra en edificación.
Avance de puente por donación internacional y llamados a acelerar la obra
La obra ejecutada es una donación de una iglesia que, según se informó, se ha solidarizado con las comunidades ante la necesidad de contar con una vía segura de comunicación.
Los propios moradores también participan en los trabajos, aportando su esfuerzo para hacer realidad una infraestructura que consideran vital.
El alcalde de Santa Fe, Hortensio Palma, explicó que el puente forma parte de un proyecto producto de una donación internacional realizada por una iglesia evangélica, con la participación activa de los habitantes de las comunidades beneficiadas.
Palma reconoció que la situación representa un verdadero desafío para quienes necesitan cruzar las fuentes hídricas, particularmente cuando aumentan los niveles y la fuerza de las aguas.
"Al cruzar los dos ríos, estas personas prácticamente desafían a la muerte", es el sentir de los pobladores en la comarca Ngäbe Buglé, quienes insisten en que la terminación de la obra no puede seguir esperando.
La estructura representa mucho más que una obra física: para estas comunidades significa seguridad, acceso a la educación y la posibilidad de evitar nuevas tragedias.
Mientras los trabajos avanzan, las familias de Piedra, Río Chico y Guabal continúan dependiendo de pasos improvisados para enfrentar las peligrosas corrientes, con la esperanza de que el puente sea terminado antes de que una nueva crecida cobre otra vida.