WhatsApp y SMS se consolidan como los canales preferidos para las ciberestafas
La efectividad de estos engaños radica en la aparente normalidad de las comunicaciones.
Esta situación genera un reto crítico para las organizaciones. Foto: Archivo
Las estafas a través de plataformas de mensajería continúan en aumento a nivel global. Según el informe internacional The Great Messaging Heist, elaborado por Kaspersky y realizado por Censuswide en abril de 2026, WhatsApp lidera los canales utilizados por los ciberdelincuentes al estar presente en el 43 % de los casos de fraude.
Le siguen de cerca los mensajes de texto (SMS/iMessage) con un 40 %, Facebook con el 27 %, Telegram con el 22 % e Instagram con el 19 %. Estas cifras reflejan cómo los atacantes enfocan sus estrategias en las aplicaciones que las personas emplean cotidianamente para interactuar con familiares, comercios y entidades bancarias.
La efectividad de estos engaños radica en la aparente normalidad de las comunicaciones. Un mensaje de WhatsApp con la imagen de una empresa reconocida, una supuesta alerta bancaria transmitida por SMS o la notificación sobre la entrega de un paquete suelen pasar desapercibidos como contactos legítimos.
Los cibercriminales explotan esta familiaridad previa del usuario para diseñar mensajes altamente personalizados y creíbles, lo que complica la identificación de los fraudes en el uso diario.
Esta situación genera un reto crítico para las organizaciones, ya que la suplantación de marcas abarca el 31 % de las estafas por mensajería, ubicándose entre las tres modalidades más comunes a escala internacional. Dentro de los esquemas más recurrentes, las falsas notificaciones de entrega encabezan los reportes con un 38 %, seguidas por las estafas vinculadas a inversiones con un 37 %. El estudio, que encuestó a 2,806 víctimas de entre 16 y 61 años a nivel global, evidencia la escala de estos ataques en el entorno digital actual.
El problema no termina en una sola aplicación, pues casi dos de cada tres estafas (63%) se desarrollan a través de varias plataformas, pasando, por ejemplo, de un SMS a WhatsApp o de WhatsApp a Telegram. Al trasladar la conversación entre canales, los delincuentes pueden hacer que la interacción parezca más natural y, al mismo tiempo, dificultar su detección.
La velocidad también se ha convertido en una de las principales armas de los estafadores. Más de la mitad de las estafas exitosas por mensajería (52%) se completa en menos de 30 minutos, desde el primer contacto hasta que la víctima entrega dinero o información personal. Incluso, aproximadamente una de cada siete ocurre en menos de cinco minutos.
Esta rapidez no es accidental. Los ciberdelincuentes buscan generar urgencia para reducir el tiempo que tiene la persona de cuestionar el mensaje, comprobar su origen o consultar con alguien más. Frases relacionadas con bloqueos de cuentas, paquetes pendientes, pagos urgentes o problemas de familiares buscan provocar precisamente una reacción inmediata.
Las consecuencias pueden ser importantes: 51% de las víctimas termina perdiendo dinero y 43% entrega información personal, como nombres, números telefónicos o correos electrónicos. En promedio, una estafa exitosa por mensajería genera una pérdida de 733 dólares por víctima. Además, no siempre se trata de un incidente aislado. El 28% de las víctimas afirma haber sido estafada tres o más veces durante los últimos seis meses, una señal de cómo los datos de contacto pueden seguir circulando y utilizarse nuevamente en nuevos intentos de fraude.
Uno de los elementos que está transformando este tipo de fraude es la inteligencia artificial. Los mensajes mal redactados, los errores evidentes o las comunicaciones poco naturales que antes podían despertar sospechas están dando paso a contenidos mucho más convincentes. De acuerdo con el estudio, el 66% de las víctimas cree que la IA estuvo involucrada en la estafa que experimentó. Entre ellas, 42% identificó mensajes escritos con inteligencia artificial, 31% reportó voces generadas o clonadas y 25% encontró imágenes o videos deepfake.
Esto permite a los ciberdelincuentes reproducir con mayor precisión el lenguaje, el tono y los formatos que utilizan empresas, bancos, servicios de entrega e incluso personas conocidas. Como resultado, distinguir entre una comunicación auténtica y una fraudulenta puede requerir cada vez más atención y mecanismos adicionales de verificación.
“Lo que muestran estos datos es que las estafas por mensajería ya no pueden entenderse como un mensaje fraudulento aislado. Los ciberdelincuentes están construyendo recorridos mucho más elaborados: pueden iniciar el contacto por SMS, trasladarlo después a WhatsApp o Telegram y apoyarse en inteligencia artificial para adaptar el lenguaje, imitar el tono de una marca o generar contenidos más creíbles. Esa combinación de familiaridad, velocidad y continuidad entre plataformas reduce el tiempo que tiene la víctima para identificar señales de alerta y aumenta la sensación de legitimidad. Para las empresas, el desafío también cambia: ya no basta con proteger un único canal, sino que necesitan monitorear cómo está siendo utilizada su identidad en distintos espacios digitales y, sobre todo, dejar muy claro a sus clientes cómo se comunicarán con ellos y qué tipo de información nunca les solicitarán por mensaje”, afirma Lisandro Ubiedo, analista Senior de Seguridad en el Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina en Kaspersky.
Para reducir el riesgo de las estafas por mensajería, los expertos de Kaspersky recomiendan:
- Desconfíe de los mensajes que buscan generar urgencia. Si recibe una alerta sobre una cuenta bloqueada, un paquete pendiente, un pago urgente o una supuesta emergencia familiar, evite actuar de inmediato. No haga clic en enlaces ni entregue información sensible hasta confirmar la solicitud por otro canal oficial.
- Verifique siempre quién está detrás del mensaje. Que una comunicación tenga el logo de una empresa, un nombre conocido o incluso datos personales correctos no significa que sea legítima. Revise el número, el remitente y el enlace, y cuando tenga dudas entre directamente a la aplicación o página oficial de la empresa.
- Las empresas deben dejar claro cómo se comunican con sus clientes. Es importante explicar qué canales son oficiales, qué información nunca solicitarán por WhatsApp, SMS o Telegram y a dónde debe acudir una persona si recibe una comunicación sospechosa. Esto ayuda a reducir el espacio que aprovechan los estafadores para hacerse pasar por una marca.
- Proteja sus dispositivos y la información que circula por ellos. Para usuarios, soluciones como Kaspersky Premium pueden ayudar a bloquear páginas maliciosas, intentos de phishing y otras amenazas diseñadas para robar credenciales, datos personales o información financiera.
- Las empresas deben reforzar su capacidad de detectar y responder a amenazas. El portafolio Kaspersky Next combina protección de endpoints con capacidades EDR y XDR que pueden ayudar a identificar actividad sospechosa, investigar incidentes y responder con mayor rapidez cuando una amenaza alcanza el entorno corporativo.