Las señales de un estómago con poca acidez
El estómago con poca acidez puede ser la causa oculta de agotamiento, pérdida de cabello, rosácea y problemas que 'ningún análisis detecta'.
Estómago. Foto: Ilustrativa / Freepik
La hipoclorhidria, producción insuficiente de ácido clorhídrico (HCI) en el estómago, es una condición mucho más común de lo que se imagina y en algunos casos los síntomas no parecen ser digestivos.
Los niveles bajos de HCI dificultan la digestión de proteínas y absorción de nutrientes, lo que a su vez provoca gases, pesadez, reflujo y deficiencia de hierro y vitamina B12.
En su práctica, el Dr. Luis Montel (www.DrLuisMontel.com) ha detectado un patrón que suele pasar desapercibido: pacientes que presentan agotamiento, caída inexplicable del cabello, piel irritada o hinchazón abdominal, que pese a recorrer un laberinto de especialistas, cambios en la dieta y análisis, la conclusión es que aparentemente "todo está bien".
Montel, que se especializa en medicina deportiva, traumatología, estética, nutrición y antienvejecimiento, tras años de observación encontró que el origen es un estómago que ha dejado de trabajar a pleno rendimiento y las consecuencias se sienten en todo el organismo: como cansancio que no cesa, niebla mental y huesos y músculos débiles.
El problema va más allá de la nutrición, advirtió Montel, que, además, aseguró que cuando la acidez es insuficiente bacterias que deberían vivir en el colon suben al intestino delgado, produciendo gases e inflamación, o microorganismos como el H. Pylori o la Cándida se instalan a sus anchas.
"(...) Uñas frágiles, rosácea, acné rebelde o una caída de cabello persistente pueden ser la señal de socorro de un sistema digestivo que no está procesando lo que ingerimos", dijo Montel.
No hay una sola causa, pero el estilo de vida moderno es el principal sospechoso, aunque el estrés crónico, el envejecimiento, el uso prolongado y sin control de protectores gástricos o dietas muy pobres en nutrientes esenciales van apagando el "fuego digestivo".
"Mi recomendación es siempre consultar a un profesional para realizar pruebas de función gástrica y detectar posibles déficits", sugirió el especialista, que aconsejó despertar el estómago con gestos sencillos, pero poderosos: recuperar el ritual de comer, masticar despacio, evitar las comidas copiosas, escuchar al cuerpo para identificar qué alimentos dejan sensación de pesadez excesiva; no acostarse inmediatamente después y gestionar el estrés con respiraciones profundas —antes de empezar a comer—, para cambiar la respuesta química digestiva.