Sub-20: Entre bajas y el sueño mundial
Sub-20: Entre bajas y el sueño mundial
La Selección Sub-20 de Panamá ya se encuentra en suelo mexicano. El objetivo es único y de una trascendencia absoluta: asegurar uno de los cuatro cupos de CONCACAF rumbo al Mundial de la categoría en 2027. No se trata de una meta descabellada ni de un sueño improvisado.
De las últimas once Copas Mundiales Sub-20, la representación panameña se ha clasificado a siete. Esa regularidad histórica no es un accidente; es la prueba de que el balompié juvenil istmeño tiene la jerarquía necesaria para competir cara a cara en la región.
Sin embargo, el camino hacia la cita mundialista de 2027 arranca con importantes turbulencias en la nómina. No se puede obviar el duro golpe que significa la ausencia de figuras de perfil internacional: Kadir Barría (Botafogo de Brasil) y Josué Vergara (KAA Gent de Bélgica) no fueron autorizados por sus respectivos clubes para disputar el torneo.
A esto se suma el caso de Estevis López, quien tampoco participará dado que, según explicó la FEPAFUT, el futbolista solicitó incorporarse días después al campamento en territorio mexicano, una petición que no fue aceptada por el técnico.
A pesar de estas bajas y la ausencia de los tres legionarios claves, el equipo nacional ya conoce la ruta exacta que debe trazar en la fase inicial, donde Panamá quedó ubicada en el Grupo C junto a Honduras, Canadá y Jamaica. Un cuadrangular exigente que demandará la máxima concentración desde el pitazo inicial.
Para afrontar esta tormenta, la escuadra es dirigida ahora por Mike Stump, un técnico que sabe perfectamente lo que es estar en estas lides; recordemos que fue el artífice que clasificó a Panamá al Mundial Sub-17 de Indonesia 2023.
El DT conoce el manejo de la presión en eliminatorias cortas y posee la templanza indispensable para amalgamar un grupo competitivo bajo la bandera de la exigencia máxima.
Su firme postura con López ratifica que la disciplina y el compromiso incondicional están por encima de los nombres individuales. Con la autoridad de un cuerpo técnico que no tiembla al tomar decisiones complejas, la selección se aferra a su mística histórica. Hay talento de sobra en el patio para pelear con el alma, superar un grupo de alto voltaje y sellar el octavo boleto a la fiesta grande del fútbol juvenil.